En unas hora comienza Lollapalooza 2012 – FILTER México
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Texto y foto: Mauricio Díaz, enviado especial.

Sabemos que hoy día pareciera “fácil” hablar de festivales, la industria de la música se ha volcado de alguna manera al entretenimiento más que en hacer nuevos discos; las nuevas bandas no necesitan de una disquera, tampoco necesitan de un presupuesto para hacer un disco, vamos, basta con lograr una buena canción para tenerlo en iTunes y en unas semanas ser parte de un nuevo cartel, de un nuevo festival en casi cualquier parte del mundo.

Pero hay algo en Lollapalooza que sigue siendo sobresaliente y constructivo, que sigue dictando como se debe, para qué se hace, y cual es la razón última de contar con un festival; cómo afecta la economía de una ciudad entera, el turismo, la cultura, lo que nos suma o parece indicar que pertenecemos a una generación Woodstock, Avándaro o Glastonbury. Bastaría tal vez decirles que vieran en YouTube el video de Lollapalooza 2011 donde Dave Grohl da las gracias a Perry Farrell, “por haber cambiado la música en el mundo” reconociendo que hace unos años él fue a Lollapalooza como fan, y ahí en un día de lluvia (hasta el clima cambia) estaban Foo Fighters como headlners.

Los géneros cambian, las bandas crecen, mutan, evolucionan, otras mueren, la juventud cambia, la búsqueda es otra, al igual que las ideologías, pero el fin es el mismo: la música. Y Lollapalooza puede ser un árbol genealógico vivo que nos cuenta esa historia.

 

Con más de 21 años de historia, Lollapalooza puede ser tal vez el festival más importante de América y eso toma algunos años, mucha gente involucrada y seguro que una buena cantidad de suerte si se puede llamar así a lograr que la idea de juntar 2 ó 3 mil personas se convierta en un festival con más de 90 mil asistentes diarios en tres días, donde han desfilado grandes bandas al igual que proyectos nuevos con momentos que dejan hitos en la historia de la música.

 

Para 2012 las metas y retos son mayores, con más festivales, más opciones, más audiencia, pero el mismo espacio, y sin jugar a la permanencia voluntaria y tratar de replicar el mismo festival dos fines de semana consecutivos. Lollapalooza mantiene su integridad y autenticidad de convocar en un fin de semana a más de 80 bandas, millares de “weirdos” que religiosamente se dan cita en el Grant Park de Chicago; este año no será la excepción para ver bandas como Black Sabbath, R.H.C.P., Jack White, The Black Keys, Dawes, The Shins, Franz Ferdinand, Sigur Rós, Florence + The Machine, Miike Snow, etc., sin olvidar una de las promesas principales de los festivales, lo que para muchos es la razón de por que ir de un festival a otro: las bandas abridoras.

 

Aquí es donde algunos puristas o fanáticos decantan, absorben, aprenden y valoran la “curaduría” de un buen festival, entender lo que viene, escuchar el nuevo sonido, conocer otros caminos que la música abre mundialmente en lenguajes binarios acelerados, resultando en lo que veo como casi mágico: no habría manera de que dos personas puedan vivir el mismo festival de la misma forma; por eso me gustan los festivales.

 

El proceso es arduo y no siempre exitoso, ya que además de necesitar ahorrar una buena cantidad de billetes, contar con una visa, el tiempo necesario, las entradas, el hotel y todo lo demás, están las expectativas de cada uno y pareciera que lo ideal es ir en grupos, amigos afines donde la música es el hilo conductor, pero al llegar a la puerta principal, cada quien encuentra una historia diferente que se habrá de platicar, compartir y así hasta el siguiente año cuando se haga el recuento de “¿cuántos “Lollas” llevas?”, ¿a qué banda viste o cual no debiste perderte?

El overload de información, de bandas, del calor, de las cervezas, el black out al día siguiente, reunirte en la mañana en el Bakery In The Corner para recordar, sumar y completar el playlist del día anterior, tomar dos analgésicos para empezar el día y… ¡Rock N’ Roll!

No se trata de contarles mis memorias, enumerar bandas ni festivales, tampoco darles los “tips 1-0-1”, se trata de la música, de compartir uno de 90 mil puntos de vista, entender por qué año con año hacemos esto, por qué seguimos a las bandas, qué buscamos, qué encontramos, y este 2012 me toca compartirles mi historia.

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