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[Editorial] Put That Shit Away

Put that shit away
Por KARINA CABRERA

 

Cuando los Beastie Boys armaron a 50 personas con cámaras de vídeo en un concierto de lleno total en el Madison Square Garden para realizar el DVD Awesome; I Fuckin’ Shot That!, el punto de vista del espectador cobró relevancia. Realmente no importaba la habilidad ni la temblorosa mano del videoasta, sino la nueva perspectiva que parecía enriquecer el documental de concierto; sin embargo, esa necesidad de capturar todo para compartirlo al instante parece haber llegado a su límite; una de las evidencias más claras es el reciente letrero que se colocó a la entrada de un concierto de Yeah Yeah Yeahs y el anuncio de que los dispositivos móviles podrían ser bloqueados desde el escenario por una patente de Apple.

El experimento de 2004 de los Beastie fue un concepto novedoso que posteriormente adoptaron The Shins y My Morning Jacket para realizar videos promocionales a través de la iniciativa All Eyes On, de Current TV. Ambos involucraron a la audiencia para que capturaran a la banda en vivo a través de sus teléfonos celulares y cámaras digitales, creando una historia de la música que parecía doblarse en diferentes calidades y emociones para llevar las canciones “Phantom Limb” y “Gideon” a un nuevo nivel; una idea completamente diferente a la actualidad, en la que estamos más cerca del meme ‘Evolución de la audiencia de conciertos de rock’ y el ‘Put That Shit Away!’ de los Yeah Yeah Yeahs.

Aunque Karen O. y compañía te pidan respeto para la persona en el escenario y los que están detrás de tí; Björk tome el micrófono para recordarte que hay un espectáculo frente a tus ojos y Bob Dylan te ignore, pero solicite que un guardia de seguridad te toque el hombro cada vez que levantes el teléfono para tomar una foto, no todo es negativo. Como ha explicado David Byrne y han demostrado los fanáticos de Radiohead, hay evidencias de que un concierto no es siempre un elemento secundario para alimentar redes sociales.

En su libro How Music Works, David Byrne comenta que el aspecto de montar un espectáculo ha sido alterado para siempre por las cámaras en los teléfonos celulares y YouTube. Tal y como el vocalista comprobó en la gira que después se transformó en el documental Ride, Rise, Roar del director Hillman Curtis, tras unas pocas presentaciones descubrió videos en línea que no percibió como una crítica o transgresión a derechos de autor, sino halagos visuales.

Consideró limitar a los fotógrafos amateurs, pero le pareció simplemente ridículo y difícil de realizar combatir la forma en que nos comunicamos en la actualidad, a diferencia de los YYY’s no adoptó un letrero sino la idea de que se trataba de publicidad gratuita. Byrne anunció al principio de cada concierto que las cámaras eran bienvenidas, los vídeos no se hicieron esperar y lograron aprovechar una oportunidad única de promover al cantante y su espectáculo de música mezclada con danza sin mermar su presupuesto.

Radiohead adoptó la misma idea cuando un grupo de fanáticos se acercó para realizar otro proyecto desde la perspectiva del público. El resultado fueron dos conciertos en descarga gratuita, grabados con cámaras de alta definición y audio original proporcionado por la banda para controlar los términos de calidad y lograr que las giras promocionales de In Rainbows y The King of Limbs crearan mayor expectación.

Sabemos que el letrero de los YYY’s tendrá eco en otros grupos y que nos iremos acostumbrado poco a poco al mundo capturado con baja resolución, pero antes de que los cursos de iPhoneography para conciertos se popularicen o Apple implemente el sistema que podría bloquear la cámara de sus dispositivos a través de una señal infrarroja en el escenario, desde el punto de vista del espectador esto ya no se trata de promoción gratuita, la lucha de algunos por liberar material inaccesible o volver al tema de los derechos de autor es puramente una cuestión de etiqueta, la necesidad de grabar video o sacar fotografías no es un inconveniente, la gran molestia es olvidar que los de atrás también somos personas con boleto en mano.

Cuando screen nation toma el lugar de la realidad, la música en vivo se convierte en una escena de Strange Days mezclada con Until The End Of The World o una extensión de la vida en CCTV, observando, pero al mismo tiempo filtrando a través del espejo negro.

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