Reseña 'To Be Kind' de Swans – FILTER México
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To Be Kind
Swans
Young God
100%

Por Ernesto Olvera

Si a la gente le tomó 30 años entender el punto de Swans, es por eso que sigo viva”
(Lydia Lunch)

Justo cuando se pensaba que un nuevo álbum de Swans era algo prácticamente imposible, Michael Gira volvió a juntar a la banda para entregarnos su fantástico My Father Will Guide Me Up A Rope To The Sky en 2010. El lapso entre ese álbum y su Soundtracks For The Blind fue de 14 largos años en los que el legado de Swans seguía en el anonimato; o al menos, en los corazones de las pocas personas que lograron engancharse con los ambiciosos ideales de este proyecto que, a lo largo de su historia, ha ido pasando por diversas mutaciones. Pasando por el post-punk, la música industrial y las tonalidades grises del folk, Swans siempre ha encontrado la manera de construir paredes que eventualmente son destrozadas de un sólo golpe.

En estos insignificantes 4 años, Michael Gira y compañía nos han entregado tres álbumes de larga duración, con los cuales las nuevas generaciones han tenido acceso a la intrigante y emocionante historia de Swans. El enorme buzz y el seguimiento que se le ha dado a la banda puede que haya llegado demasiado tarde; sin embargo, el Internet y las nuevas vías de comunicación finalmente han expuesto la imponente imagen que Swans estuvo construyendo desde su concepción a inicios de los 80. Seguro, puede apestar que hayan tenido que pasar tantos años para que eso ocurriera, pero de algún modo resulta muy interesante la manera en la que se han ido acercando a un público que no nada más se centra en aquellos oídos clavados y abiertos a cualquier tipo de experimentación, sino que con To Be Kind ha ido ocurriendo un fenómeno muy atractivo en el que hasta una persona que tiene en su playlist a The Black Keys, es capaz de disfrutar tracks como “A Little God In My Hands”.

La idea puede resultar bochornosa, pero todo es parte del diabólico plan de Michael Gira para rescatar a esas almas ingenuas que se han encontrado con bandas genéricas de mocosos y poses que con el paso del tiempo se quedarán en el olvido (tal y como lo declaró Lydia Lunch para Noisey). Por ahora eso le ha funcionado de maravilla y después de colocarnos en medio de un bosquejo a la media noche para contemplar como un grupo de aldeanos se juntaba con antorchas para sacrificar a la bestia que los atormentaba en The Seer, este año Swans vuelve con un álbum que no resulta tan oscuro como el anterior, pero si es un fenomenal reto para cualquier oído que entre en contacto con él.

To Be Kind es desafiante, te atormenta de un modo en el que no te hace sentir incómodo en ningún momento. Es como una película en la que te encuentras atado a tu lugar sin querer moverte debido a que no sabes qué es lo que vendrá después. No se puede parpadear por el miedo de perderte de un detalle, ya que To Be Kind no es uno de esos discos a los que se les deba de poner pausa o darle next a la canciones. De ser así, corren el riesgo de perderle el hilo a lo que va ocurriendo en las canciones y por ende, sentirán una singular claustrofobia al no encontrar coros simplones y arreglos instrumentales que se extingan a los 30 segundos. No, Swans es una banda que hace álbumes que necesitan ser vividos.

To Be Kind, al igual que The Seer, es un álbum doble que cambia su trama al llegar a los monumentales 34 minutos de “Bring The Sun/Toussaint L’Ouverture”; la canción es un completo infierno desde que se arranca la batería, el bajo y la guitarra con un repetido golpeteo que sin problemas podría musicalizar el momento en el que una persona estrella el cráneo de otra contra la pared. La imagen puede ser grotesca y violenta, pero todo en Swans es grotesco y violento. Incluso, no crean que a Michael Gira le importa si no les gustó el álbum, ya que desde un inicio este proyecto estuvo diseñado para retratar todo lo podrido y apocalíptico que hay en el mundo, desde un punto de vista sumamente complejo y sin pretensiones. Pero, sin irnos muy lejos, la hipnosis que generan después de la violencia en “Bring The Sun” es la trampa perfecta para después sumergirnos en el dramático momento en el que crean un puente en “Toussaint L’Ouverture” con sonidos de serruchos, caballos galopando y el malévolo tono vocal de Gira. Todo aquí es épico, es tenso y es una catarsis de la que no querrán escapar nunca.

Sangre de Dios, hijo de Dios, amor a Dios, sangre de vida, sangre es amor, amor es sangre‘ son las palabras con las que Gira logra derrumbar todo lo que está a su paso en compañía de los impresionantes músicos que lo acompañan y sí, una vez más estamos ante un álbum de Swans que se convierte en un indudable clásico dentro de su repertorio por la solidez con la que está creado, sin mencionar las apariciones especiales que hay a lo largo de To Be Kind por parte de St. Vincent en “Nathalie Neal”, “Bring the Sun”, “Screen Shot” y “Kirsten Supine” (Estas dos últimas aparecen como demo en Not Here / Not Now), así como la de Cold Specks y Little Annie en “Some Things We Do”.

Verán, las portadas de los álbumes de la banda siempre describen a la perfección su contenido; sin embargo, los adorables bebés de To Be Kind son una simple trampa, ya que el álbum no tiene nada de amigable y en lugar de eso estarán siendo sometidos por la enorme densidad de las 10 canciones que le dan vida a esta impecable producción, lo cual es algo muy típico de Swans.

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