Reseña 'pom pom' de Ariel Pink – FILTER México
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pom pom
Ariel Pink
4AD
78%

Por Ernesto Olvera / @Ernestime

Durante más de dos décadas Ariel Pink ha estado creando experimentos sonoros que no terminan de convencer a todo el mundo, principalmente porque siempre se ha encargado en construir un personaje que se alimenta constantemente de su ego. Si, puede ser arrogante, payaso, mamón e incluso su estado de ánimo influye demasiado durante sus presentaciones en vivo, pero su ego no ha llegado al punto en el que se considere la última coca del desierto (como se dice coloquialmente). Ariel Pink tiene talento, de eso no nos queda la menor duda, pero ese talento muchas veces se ve opacado por las formas inusuales con la que va diseñando la estructura de sus discos, misma que por lo regular va dejando a su paso una buena dosis de humor que, sin sorpresa alguna, muchos terminan por tomarse muy en serio y muy apecho.

Ariel Pink no es un dios, no, pero es una de las mentes más arriesgadas que han aparecido en los últimos años junto con su colega John Maus, R. Stevie Moore y su gran amiga y compañera Geneva Jacuzzi. El arte de cada uno de ellos se basa principalmente en un performance no apto para todos, ya que en ocasiones sus argumentos y las posturas que llegan a tomar crean una tensión con la que retan a la persona más escéptica. Pero enfocándonos de lleno en Ariel Pink, ese performance se ha convertido en algo más estético con el que se devora por completo el personaje egocéntrico que vive en su corazón, para dejarse llevar por su impulso retro que influye de manera directa en su sonido.

pom pom es el primer disco de Ariel Pink en solitario que realmente se siente como un disco; Quiero decir, en el pasado sus materiales flotaban un poco más dentro de los terrenos de la experimentación y el mismo proceso con el que hacía sus discos con Haunted Graffiti, tal y como lo demostró el año pasado con el lanzamiento de su colección Early Live Recordings. Digamos que no existía una diferencia en realidad, pero en esta ocasión nos encontramos con un álbum en el que Ariel Pink retrata su ego y el humor de un modo en el que nos sumerge en una obra teatral que sin complicaciones se puede desarrollar dentro de un circo. Todo es más natural en pom pom y menos improvisado, ya que desde “Plastic Raincoats In The Big Parade” pone como prioridad el uso de melodías y sonidos que van dejando a segundo plano el uso de su voz, ya que al final del día eso ya lo conocemos a la perfección, por lo cual la instrumentación de las canciones resalta más que cualquier otro elemento en el disco.

Otra de las cosas de pom pom es que es imposible encasillarlo dentro de un sólo género. Si, es un álbum pop, pero cada canción tiene un ingrediente completamente diferente a la anterior como el caso de “White Freckles”, en donde evoca un poquito más el clásico estilo de John Maus, mientras que en “Four Shadows” incluye un grueso linaje de sintetizador que remplaza el típico requinto de guitarra para crear una tipo parodia de bandas glam de los 70. Lo mismo ocurre con los golpeteos y las armonías de “Not Enough Violence”; una canción en la que es evidente la participación de Jorge Elbrecht de Violens, con quien el año pasado justamente lanzó una colaboración especial para Mexican Summer.

Hablando de colaboraciones, las más notorias son las de Jorge Elbrecht debido a que en los últimos meses ha ido consolidando su estilo personal al mantenerse fiel a la vieja escuela de la música. La simplicidad es algo que ayuda a que canciones como “Put Your Number On My Phone” tengan un enfoque romántico y entrañable con el que crea un puente entre el humor de la primera parte del disco y los tonos bizarros que se empiezan a manifestar en la segunda mitad con “Nude Beach A Go-Go” y “Goth Bomb”. Estas dos últimas canciones son como una patada en la entrepierna para lo que intentó hacer Julian Casablancas en su álbum con The Voidz, comenzando por los riffs de guitarra y los cambios repentinos de ritmo que, a decir verdad, después de “Dinosaur Carebears” todo se comienza a sentir un tanto innecesario y repetitivo, por lo cual si pom pom hubiera finalizado en la canción número diez, todo habría sido muchísimo mejor.

Pero no crean que la monotonía de la segunda mitad del álbum no vale la pena, ya que ese pequeño trayecto será muy bien compensado cuando se encuentren con la exquisitez del track con el que llega a su inevitable final titulado “Dayzed Inn Dreams”. En él, una mezcla de tonos acústicos, armonías de sintetizador y juegos vocales que incluso citan la esencia del soul (sin convertirse en una canción soul), dan como resultado el mejor cierre que pudo tener una de las mejores aventuras que ha dibujado el indescifrable pensamiento de Ariel Pink, aún con las peleas que ha tenido con Grimes y el protagonismo exagerado que suele tener en los medios.

En la parte musical, la atención y los reconocimientos que ha tenido son totalmente merecidos, ya que disco tras disco y con la enorme trayectoria que tiene sigue demostrando que con los meltdowns, las opiniones divididas, críticas y burlas que puede recibir, no han sido impedimento para que el tipo siga luchando por superarse a sí mismo y crear retos que eventualmente ha ido cumpliendo. Hoy, estamos ante una mente que a sus 36 años de edad finalmente logró encontrar un balance emocional con el que deja muy en claro que los colores pastel del pop y la psicodelia se pueden llevar de maravilla para crear un material puro y honesto, el cual tiene el privilegio de formar parte de la familia de 4AD.

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