Entrevista con Princess Century – FILTER México
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Por Roy Rojas / @Royswell_

Después de una crisis de ansiedad los doctores afirman que viene un estado de calma y relajación; un cansancio que se siente en rodillas y manos similar al experimentado tras correr mucho, excepto que en el primer caso hay un silencio mental. El cuerpo termina agotado, como una ciudad tras ser inundada por algún mar cercano, el agua podría ser el símil a la ansiedad disparada, un torrente líquido que no se puede detener tan fácil, que empuja a presión moderada hasta invadirte y dejarte sin fuerza. Al final sigues de pie, pero fatigado. Para acompañar ese estado en el que lo “peor” ha pasado, cuando ya no tienes ganas de correr desesperadamente, cuando no experimentas mareos u hormigueos en el cuerpo, ni presión en el pecho, es la música de Princess Century. Sus sonidos son para el después, cuando sientes la liberación y una paz increíble.

Princess Century es el proyecto de Maya Postepski, la canadiense que se ubica detrás de baterías y percusiones en Austra. Su álbum debut Lossless (2013), oscuro, denso y espeso, no es una invitación a la oscuridad, es el punto en que te alejas de ella, pero aún no hay luz del todo. Aquella música para un paseo horas antes del amanecer en el cual sólo debes dejarte arrastrar…

Lo curioso es que lo producido por Maya no se parece a Austra. Hay melancolía y una sensación de liberación, fuera de eso, no hay mucha comparación. Lejos de ser el estereotipo de mujer baterista con aspecto rudo y rockero, o de presumir virtuosismo golpeando a gran velocidad, Maya es una chica misteriosa con lentes de pasta amplios, cuya aportación a la banda radica en la búsqueda de formas y detalles que se alejan de las composiciones más clásicas o de la simple combinación tarola/platillos.

En 2010 Maya conoció a un chico en la cafetería que ella solía frecuentar, hoy nosotros lo ubicamos como Robert Alfons, y ambos crearon una figura llamada TRST. Su debut goza de contrastes: oscuro y pop al mismo tiempo, siniestro y sexy también; escuchamos a Maya golpeando de distinta forma a la batería, para muestra “Chrissy E”, tema en donde usa la técnica de anacrusa para dislocar un poco el ritmo y romper antes la canción.

Princess Century se aleja del pop, de las percusiones, es una sensación la que ella genera, una máquina de vapor desdibujando las formas o figuras sólidas, niebla que oculta al mundo físico y material. Ahora tiene listo su segundo álbum, solo basta que lo publique. Mientras colabora con Opale en Francia, nos concede un poco de su espacio para responder unas preguntas sobre este nuevo “trabajo”, sus influencias, su participación en TRST, su repentina salida y la actual situación de la música en Canadá.

FILTER MÉXICO: Tu música es muy oscura, muy densa, es como si debiera escucharse
después de media noche…¿cómo encontraste este sonido?

MAYA POSTEPSKI: Supongo que es mi naturaleza. No hay más que decir de eso. Siempre he estado atrayendo acordes menores y sonidos electro oscuros, incluso antes de que supiera de la música iba a ser mi modo de vivir. Cuando era muy joven escuchaba a Prodigy toda la noche mientras jugaba videojuegos. Me gusta esa vibra desde que era pequeña, sin saber en ese entonces de qué se trataba. Me hace sentir bien.

FM: En “Rendeszvous” hay un sampleo del tema “Save a Prayer” de Duran Duran ¿es una casualidad o te gusta la banda y le rindes algún homenaje?

MP: Claro que me gusta Duran Duran, pero nunca intenté copiar o emular su vibra. Es gracioso porque las influencias pueden ser muy subconscientes. Ahora cuando escucho esa canción siento nostalgia y una simbiosis. Es muy diferente la vibra y el sonido, pero de alguna manera hay una conexión después de más 30 años. Soy una niña de los 80’s, así que lo veo como un complemento completo. Duran Duran es un gran grupo.

FM: En tu mensaje de Feliz Año Nuevo parece haber un sentimiento de libertad… ¿Eres
más feliz que cuando hiciste tu álbum anterior?

MP: Es muy claro para mi que mi mensaje es acerca de la libertad de expresión, alegría total y serenidad. Quiero que la gente se sienta cómoda y conecte de una manera profunda con mi música. Quiero tocar a mis escuchas, ser capaz de conectar silenciosamente a través de la música. Me da mucha alegría tener este privilegio. Lossless fue particular porque llegó cuando estaba encontrando mi sonido y estaba averiguando cómo usar los programas de mi
computadora. Estaba experimentando con un montón de géneros y beats. Estaba obsesionada con Malaria, Clan of Xymox y Oppenheimer Analysis. Supongo que buscaba un sonido oscuro, pero en una dirección contempóranea.

FM: ¿Este mensaje es la forma en que va a sonar tu próximo álbum?

MP: Quería ser muy juguetona y divertirme, no tenía restricciones y sólo lo dejé ser. Ahora estoy obsesionada con diferentes tipos de cosas, como LFO, Julee Cruise, Lebanon Hanover, Legowelt y con Sade (éste último siempre ha sido mi obsesión). Supongo que con el tiempo y debido a mi actual relación (estoy muy enamorada, siempre he sido una romántica) me he ablandado. La música en el nuevo álbum es más sensitiva, erótica y sensual. Siento que será más feliz y libre, como realmente yo podría ser.

FM: En cada proyecto en el que colaboras desarrollas un estilo distinto en la batería, ¿Qué es lo que intentas hacer con cada uno?

MP: Cada proyecto en el que colaboro tienen una manera natural de fluir, no puedo decir que la elección del estilo es consciente, simplemente sucede en el momento. Definitivamente hay un sonido característico en cada disco en el que colaborado y proviene de la mezcla de energía de las personas involucradas.

FM: Le comentamos a Robert Alfons cuando vino el año pasado que el primer álbum de TRST es maravilloso gracias a su oscuridad. Creemos que mucha de esa oscuridad proviene de ti, ¿Cómo conociste a Alfons? ¿Dejaste el proyecto por la grabación Olympia o por otras razones?

MP: Robert y yo nos conocimos en un café en donde él solía trabajar. Solía ir ahi con mi mejor amiga Janna. Platicábamos y eventualmente decidimos hacer cada uno mixtapes de nuestra música y pasárnoslos. Supimos inmediatamente que teníamos que trabajar juntos. Y estuvimos casi diario trabajando en la casa del otro. El álbum salió muy rápido y de manera natural, sin un esfuerzo especial. Nuestros primeros shows fueron en clubs góticos con 15 de nuestros mejores amigos y desde ahí crecimos. Nos fuimos de gira con Austra a Estados Unidos y poco a poco Austra cobró más fuerza y tuve que decidir. Fue muy difícil porque TRST era mi bebé y la relación que tenía con Robert era realmente íntima. Extraño trabajar con él porque nuestras ideas musicales fluían muy bien. Quizá algún día hagamos otro álbum juntos. Eso me gustaría.

FM: En Olympia parece que quieres más lejos con tus percusiones, pero en Princess Century hay muy poco de eso, ¿cómo sucedió? 

MP: Antes quería mantener las percusiones lejos de Princess Century. En mi nuevo álbum escucharán percusiones más globales debido a que el álbum lo grabé en un estudio adecuadamente, anteriormente, las grabaciones las hacía en mi recamara. Quiero llevar más percusiones en vivo porque soy una percusionista. Puse “platillos” de verdad prácticamente en cada pista de mi nuevo álbum. Me gusta como suenan las baterías reales con las baterías programadas, crean un sonido raro especialmente en la dieciseisava nota.

FM: La primera vez que escuchamos tu voz fue con Egyptrixx… Tu voz es especial, es sexy, inocente, ¿por qué en tu proyecto casi no escuchamos tu voz?

MP: ¡Gracias! Creo que suena como una niña tímida, quizás eso le gusta a la gente. No pongo alguna voz en el nuevo álbum porque quería sentirme cómoda y cantar es divertido, pero no es mi fortaleza. Me gusta hacer coros en Austra, eso me ha ayudado en darme confianza, quizá incluya más voces en mis próximos álbumes.

FM: ¿Crees que tu país te ha influenciado de alguna manera?

MP: No, no me parece. Mis papás son europeos, siempre me he sentido una “outsider” en Canadá. Así que crecí diferente de mis amigos canadienses, me di cuenta cuando en mi almuerzo yo tenía salchichas, “chucrut” y mostaza y ellos tenía sandwiches de mermelada con crema de cacahuate, quería ser como ellos. Sin embargo, he vivido toda mi vida en Canadá, así que soy canadiense y por lo tanto debe haber cierta influencia en mi música.

Recuerdo que cuando era adolescente no encontraba música electrónica buena en las tiendas de discos porque todos estaban escuchando Nirvana y cosas así. Nunca me han gustado las guitarras. Quería sonidos electrónicos y lo único que encontraba era lo más conocido como The Prodigy y The Chemical Brothers. Así que me hice adicta a Napster y descargué tantas cosas raras como podía encontrar. Creo que mi generación completa está influenciada por la computadora más que por cualquier otra fuente de cultura.

FM: Tienes una particular forma de mirar, como de una modelo, das la sensación de que tu mente está en un lugar distinto de tu cuerpo, ¿crees que tu música lleva al cuerpo a otros lugares?

MP: Es gracioso porque siempre he sido machorra y tímida sobre la forma en cómo me veo. No es algo que me moleste, pero definitivamente no soy una persona super segura. Es algo en lo que trabajo todo el tiempo. Me gusta esconderme detrás de mi batería y mis sintetizadores, y mis lentes y mi cabello largo.

“Mi generación está influenciada por la computadora más que por cualquier otra fuente de cultura”, macizo golpe sobre nuestras ideas suelta Maya. Los hijos de la computadora y los proxenetas de las descargas digitales e ilegales. Princess Century no es el blanco ni el negro, es todos los grises en su sonido; si Austra es un atardecer, TRST es la noche y Princess Century es la madrugada, el intermedio entre un día y otro, el lapso donde todo puede ocurrir con miles de computadoras viajando a velocidades monstruosas en Internet y nadie lo puede saber realmente.

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