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Reseña: 'Blood Bitch' de Jenny Hval

Blood Bitch
Jenny Hval
Sacred Bones Records
89%

Por Ernesto Olvera / @MyBlogCliche

Jenny Hval siempre ha sido muy clara al momento de ejercer su opinión. Nunca se ha limitado y en lugar de dudar sobre lo que tiene en mente, gusta de hacer ejercicios de improvisación donde pueda tener una idea mucho más aterrizada y con ello adaptar distintas historias a las situaciones personales con las que termina creando referencias que juegan con el pensamiento humano.

Esta noruega no solo se deja estimular por sonidos avant-garde, sino que tiene toda una escuela musical influenciada por géneros oscuros como el metal, lo cual de ley tiene un impacto directo en la forma con la que va construyendo sus canciones. Con Apocalypse, girl, su primer álbum para Sacred Bones, Hval se dio a la tarea de dejar al descubierto el impulso feminista que domina su corazón, pero desde un ángulo donde las tendencias sexuales, políticas y religiosas terminan ardiendo mientras ella deposita en nuestros oídos líneas como ‘heaven, i just want to feel‘.

Blood Bitch no solo es un disco con el que sigue recorriendo esa línea confrontadora y hedonista en sus letras, sino que además viene a reafirmar la clase que tiene al momento de experimentar con sonidos que van desde el ambient y el pop, hasta el metal y el noise. Blood Bitch es un manifiesto donde Jenny Hval utiliza distintas referencias de la cultura pop para expresar la admiración y el dolor que se desprende de la sangre más pura de la humanidad: la menstruación.

Es ahí donde los ideales del álbum van girando en torno a los misterios que hay con los vampiros y el cómo es que operan en realidad. La sangre que extraen del cuerpo de las personas es narrada en esta colección de canciones con un trasfondo emocional bastante poderoso. El disco es subliminal y así como tiene canciones que suenan bastante accesibles por su contoneante base instrumental, también hay momentos donde todo se convierte en ejercicios vocales y loops electrónicos que elevan la tensión del disco como “In The Red”. Los quejidos que se escuchan en ella son el más claro reflejo de la agonía y el placer que puede sentir una persona al momento de ser sometida con su propia sangre.

El hilo conductor de Blood Bitch es la capacidad que tiene Hval para ajustar la tonalidad de sus cuerdas vocales a distintos ambientes. “Conceptual Romance”, por ejemplo, es una dulce pieza que nos trata con mucha cautela después de habernos inyectado una dosis de ansiedad con “Ritual Awakening” y los pulsantes synths de “Female Vampire”. Si bien la producción está muy bien pulida, la estética antigua y la fascinación que tiene Jenny Hval por el cine de horror de bajo presupuesto termina teniendo un papel muy importante dentro de la suciedad que hay en cortes como “Untamed Region”.

A diferencia de Apocalypse, girl, en Blood Bitch existe una mayor tendencia avant-garde con la que se puso a jugar con grabaciones extraídas de elementos convencionales, de un día cualquiera, de una simple frecuencia de la radio. Un lápiz chocando con una hoja de papel, armonías que viajan por debajo de su angelical voz y sampleos de una conversación random que termina en gritos, el poder que tiene Blood Bitch tiene la capacidad de sacarnos de nuestra zona de confort para demostrarnos que existe un mundo lleno de posibilidades más allá de lo que está a nuestro alcance.

Incluso podríamos decir que en “Untamed Region” hay un poco del Desertshore de Nico por los embrujantes espacios que hay entre las armonías y que de ley terminan dándole un toque más elegante al sombrío concepto del álbum. Por otro lado, en “The Great Understanding” nos encontramos con una Jenny asociando el capitalismo con la idea de no tener el amor de la persona que quieres y del mundo en general, lo cual va preparando el terreno para sumergirnos en su romántica idea sobre la menstruación en “Period Piece”.

Si pensaban que hasta aquí ya habían escuchado todo lo que Jenny Hval tiene que ofrecer, pues están muy equivocados, ya que es cuando arriba uno de los momentos más impresionantes de todo el disco: “The Plague”. Haciéndole justicia al nombre, este track es un experimento super cerdo, tenso y sofocante; se asemeja bastante a cualquier plaga que pueda apoderarse de la humanidad para atormentarla por completo. No hay una sección rítmica establecida e incluso es complicado decir que se trata de una canción como tal, ya que constantemente va cambiando de forma por medio de spoken words, órganos viejos y grabaciones que parecen ser tomadas de un cassette abandonado. Hay noise, hay synth-pop, es un viaje etéreo que exhibe por completo el enorme potencial que tiene Jenny Hval y el cómo demonios continúa fortaleciendo sus habilidades como compositora con cada disco.

Blood Bitch es un álbum que no solo impresiona por su concepto y la idea que hay detrás de él, sino por lo bien armado que está de principio a fin. Hacer que un disco como éste no se caiga en ningún momento es bastante complicado, pero eso es algo que logró mantener de pie con ayuda de su productor Lasse Marhaug. Su sexto álbum no solo expone su vulnerabilidad en canciones increíbles como “Secret Touch”, sino que además con él se sigue abriendo las puertas para explorar ambientes muy diversos y reforzar los ideales sociopolíticos que tiene en cuanto a las identidades de género; este álbum es otra obra maestra dentro de su sólido repertorio.

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