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Reseña: '22, A Million' de Bon Iver

22, A Million
Bon Iver
Jagjaguwar
91%

Por Sofia Canales

Calidez emocional con electrónica.

La tercera entrega, sumamente esperada, de Justin Vernon llegó este viernes 30 de septiembre al mundo.

El originario de Eau Claire, Wisconsin, había anunciado que el jueves 29 se iba a dar a conocer 22, A Million en varias ciudades del mundo, y la Ciudad de México no fue la excepción. Cerca de la Condesa, un mural referente al nuevo álbum de Bon Iver anunciaba que la cita se daría el 29 de septiembre, a las 18:00. Quienes tuvieron la suerte de estar ahí, recibieron posters con impresiones del álbum, además de haber podido escucharlo en su  totalidad.

El álbum abre con “22 (OVER S∞∞N)”, y es una hermosa mezcla de cuerdas, loops electrónicos, y la voz de Justin Vernon. Cada canción logra, como en los álbumes pasados, plasmar en nuestras cabezas cualquier cantidad de imágenes referentes a la naturaleza en la que Vernon se crió y creció, así como fue fácil imaginar un bosque en la impactante canción “Holocene” gracias a la portada de su álbum homónimo del 2011.

Siguiendo con “10 d E A T h b R E a s T ⚄ ⚄”, la canción abre con unas percusiones que acompañarán a toda la canción junto con secuencias electrónicas. Son las primeras cuatro canciones del álbum las que contienen la nueva propuesta musical con la que trabajó Justin Vernon desde 2011 a la fecha. Lo grandioso de Bon Iver es el talento enorme con el que cuentan para mezclar letras sublimes con composiciones de muy alta calidad. Las letras románticas en las canciones de Vernon nunca faltan, como en “33 “GOD””: ‘I’d be happy as hell if you stay for tea’.

Es en la quinta canción cuando uno entiende que Vernon está contando una historia con este álbum. “29 #Strafford APTS” representa el punto de inflexión, entre lo que propone en las primeras cuatro, y la muestra de la esencia de lo mejor de Bon Iver en estos últimos 9 años a partir del grandioso For Emma, Forever Ago, en las 6 canciones restantes.

Algo que llama la atención del álbum son las referencias bíblicas que tienen por nombre las canciones, como es el caso de “33 “GOD”” y “666 ʇ”’, lo cual reflejando probablemente la incertidumbre por la que pasamos como sociedad como consecuencia de la coyuntura por la que pasa el mundo, en este álbum como un grito de pérdida de fe, o falta de reafirmación de la misma, manifestada por el artista.

En este sentido, quizá la mejor canción del álbum es “8 (circle)”, no por otra cosa sino por ser un conjunto perfeccionado de los elementos utilizados en el álbum, resultados de la exploración y el aprendizaje musical que Bon Iver ha tenido durante los años, respecto a su propia música y respecto al efecto que ésta genera en quienes la escuchan. Como espectador, ver que un artista se reinventa con cada entrega, sin perder de vista su origen, se convierte en una mucho mayor experiencia artística. Es esta canción en la que mejor se aprecian los vocales de Vernon, acompañados de letras sumamente emocionales: ‘To walk aside your favor, I’m an Astuary King’.

Después de haber aparecido este año en colaboraciones con James Blake en “I Need A Forest Fire”, y con Kanye West y Francis and The Lights en “Friends” muchos señalaban a Justin Vernon de haberse tornado pretencioso, y temían por la calidad de la tercera entrega de Bon Iver.

Son las últimas seis canciones del álbum las que están sumamente cargadas de nostalgia. En las primeras cuatro, Vernon opta por materializar la nostalgia y la incertidumbre ante el mundo que tenemos el día de hoy, y lo mezcla genialmente con electrónica, pero en la segunda mitad, deja correr la nostalgia, que se siente honesta, como si cada canción fuera un momento de reflexión, y la mente fuera un canvas sujeto a interpretación personal.

22, A Million es un álbum que se debe escuchar de corrido. Bien pueden ser los 35 minutos mejor invertidos de un día cualquiera. Después de haber empezado el álbum con “22 (OVER S∞∞N)” y terminar con “00000 Million” tras una sucesión minuciosamente diseñada uno entiende la grandeza de Bon Iver y concluye que valió toda la pena esperar 5 años.

Justin Vernon aleja 22, A Million de For Emma, Forever Ago porque las canciones no solamente están ya compuestas de guitarras y letras de un amor idealizado. En esta última entrega, el amor del que escribe es de un amor ya vivido, ya sufrido. Queda muy claro que el álbum entero es aún mejor que los anteriores porque su excelencia va ahora en otras dimensiones-más allá de la composición. Es una compilación de canciones que cuentan una historia cargada de nostalgia y el dolor de la madurez, y la realización de que estamos solos, y de que anhelar el pasado duele. Todo esto realizado a la luz de una experimentación sonora minimalista- y por completo exitosa.

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