¿A dónde vas cuando poco a poco te disuelves? – FILTER México
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Por Jergas

He visto los efectos del cáncer cuando de manera segura acaba a pedazos con una persona. Cuando le va arrebatando su vida con agresividad. Es como mirar los ojos de alguien sumergiéndose en un mar del que sabe que no emergerá más.

Bowie se estaba despidiendo de sí mismo.

No de ti, no de mí. He mirado su foto en la noche de inauguración del musical Lazarus, la última vez que cualquier ojo público lo viera vivo.

Reconocí la mirada. David Bowie sabía en ese momento que no sobreviviría a la enfermedad. Le habían anunciado dos meses atrás que el cáncer lo venció. Fue mientras grababa el video para la canción “Lazarus”, protagonizado por esa escena con él acostado en la cama de un hospital que resultaría en una osada e inadvertida visión, como su vida.

¿Qué piensas cuando sabes que “lo siguiente” ahora puede ser “lo último”?

¿Qué, o a quién dejarás inconcluso?

¿Cuál será tu siguiente deseo?

¿A dónde irás cuando poco a poco comiences a disolverte?

¿En qué, cuando o cómo continúa David Bowie?

Y es que si nos damos cuenta de la clase de espíritu del que hablamos: uno que siguió pulsando cada día de esos tres meses finales, haciéndolo repercutir en otras vidas, dándole aliento para latir un segundo más, me resulta imposible pensar que no siga aferrándose a la eternidad. Bowie debe estar vivo, de una u otra forma.

Nadie puede negar que mientras vivió, logró cosas mucho más extraordinarias que trascender la muerte.

Por ejemplo, su más reciente proeza fue hacer que un año sin él se sienta como una década.

Eso, para empezar, es una buena prueba de que, como Lázaro, ya se ha levantado para andar de nuevo.

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