Circuit Des Yeux: Las múltiples personalidades de una voz barítono – FILTER México
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Por Ernesto Olvera / @MyBlogCliche

Usualmente estamos acostumbrados a que un artista primero prepare sus letras para después darle una voz propia. Las historias que diseña en una hoja de papel, o los escenarios que aparecen de forma esporádica en su mente, suelen ser el motor principal del nacimiento de una canción.

En el caso de Haley Fohr todo es al revés, sus cuerdas vocales son la emoción, el sentimiento y el punto central de todo lo que sucede en el interior de su complejo universo. Su estilo barítono fue completamente involuntario, ya que si bien estuvo entrenando su voz desde que tenía 10 años, con el paso del tiempo se fue dando cuenta de que algo muy serio estaba sucediendo con ella.

Ese ‘algo’ puede ser considerado como un poder fuera de este mundo, ya que al descubrir que la agudeza de su voz podía ser reemplazada por un tono que incluso pudiera satisfacer sus deseos más siniestros, su estilo de composición sufrió una alteración donde mientras en su cabeza pensaba que estaba creando canciones sumamente accesibles y digeribles, la realidad era completamente opuesta.

Hahley adoptó el nombre de Circuit Des Yeux a inicios de esta década para firmar los experimentos que se dibujaban en su mente a raíz de su voz. El resultado es más que estimulante, ya que si bien en lanzamientos como Portrait estaba navegando en los terrenos experimentales que incluso estaban repletos de saturaciones sonoras, en su maravilloso In Plain Speech desnudó por completo la capacidad que tiene para crear mundos nuevos dentro de los patrones del folk para recitar analogías y plantear escenarios donde la diversidad, el sexo y los complejos son un tema universal.

Dentro de su propio ser existen distintos egos y personalidades que constantemente la ayudan a tener una mejor estabilidad a la hora de componer un disco. La aventura que emprendió como Jackie Lynn fue la más ambiciosa que ha hecho hasta el momento, pero al mismo tiempo fue la que menos se le dificultó a la hora de entrar al estudio.

Haley no es Jackie, Circuit Des Yeux tampoco lo es; digamos que Jackie es un ser completamente diferente que fue expulsado de su interior para narrarnos su historia como fugitiva y las experiencias que tuvo mientras estaba viviendo con un dealer del que se enamoró.

Esa es tan solo una muestra de la hermosa complejidad que vive en el interior de este multifacético ser llamado Hahley Fohr, y aunque ya lleva un buen rato estimulando nuestro cerebro de forma subliminal, les podemos decir que su trayecto apenas va comenzando y lo mejor de ella aún está por venir.

Por esa razón está de más decir que su presentación en el NRMAL como Circuit Des Yeux es un MUST no solo del festival, sino de la vida.

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