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COBERTURAS

Ride nos hizo sentir libres en el Plaza Condesa

 Fotos Fresale
Por Ernesto Olvera

En los últimos 10 años se desató un muy interesante fenómeno con respecto a las reuniones de bandas que por x o y decidían volver a tocar cuando llegaba la temporada de festivales. Es por eso que cada que se anunciaba un cartel aumentaba el nivel de expectación, ya que llegó un punto en el que ya no sabíamos qué demonios iba a pasar con los regresos de bandas legendarias como Slowdive, Lush, Swervedriver o hasta los mismos My Bloody Valentine.

Naturalmente ese brillante sector de bandas representa a un grupo de personas muy de nicho que han encontrado en el lado más hermoso del ruido una paleta de colores que describe a la perfección sus emociones. Ride, sin embargo, es una banda que si bien se hizo de una reputación muy importante en medio del auge de lo que hoy en día llamamos shoegaze, a veces da la impresión de que se fueron quedando un poco rezagados por los distintos caminos que tomaron sus integrantes, comenzando por Andy Bell, quien tiempo después de estar con la banda se unió a Oasis.

Weather Diaries es el primer álbum que lanza la banda después de haber anunciado su reunión y, aunque parecía un poco imposible tener un concierto de Ride en nuestro país, esto terminó siendo una realidad con motivo de su discreta gira por Norteamérica.

Como era de esperarse, el cuarteto no iba a estar completamente solo sobre el escenario del Plaza Condesa, ya que tuvieron como acto invitado a los homs de Vaya Futuro, quiénes desde hace 4 años han estado moldeando su propia visión del dream pop y el shoegaze en su natal Tijuana. Además, en unas cuantas semanas más estarán publicando un nuevo material de larga duración, cosa con la que su presentación como acto abridor de Ride quedó como anillo al dedo.

El set de Vaya Futuro fue relativamente corto, pero suficiente para darnos cuenta de las notables habilidades musicales que llevan en la sangre, y que poco a poco han ido encontrando una mayor estabilidad tanto a nivel musical, como personal y emocional.

El equilibrio que existe entre estos 3 elementos es fundamental para lo que sucede cuando se suben al escenario, así que si no tuvieron chance de llegar a verlos o simplemente optaron por ignorarlos para irse a cenar, les recomendamos que la próxima vez que vean a la banda en un cartel no duden ni un solo segundo en verlos en acción.

Con los hechos ocurridos hace dos semanas en nuestro país y considerando que el Plaza Condesa se encuentra ubicado en una de las zonas que se vieron seriamente afectadas por el sismo, daba la impresión de que había personas que no se sentían 100% seguras de lo que pudiera pasar una vez que el venue comenzara a recibir las vibraciones provocadas por la música. Sin embargo, es importante mencionar que la estructura del lugar se encuentra en perfectas condiciones y eso hizo que la presentación de Ride fuera aún más entrañable.

En serio, no es por aventarnos un mini comercial ni mucho menos, pero aunque la fachada fue víctima de la sacudida que a la fecha nos tiene con un sabor amargo, las condiciones del Plaza son realmente seguras y eso quedó demostrado la noche de ayer.

Regresando a la parte del show: Aunque parecía que Ride le estaba dando una refrescada a sus clásicos para adaptarlos al sentimiento moderno de nuestros días, la realidad es que canciones como “Unfamiliar” se encargaron de demostrar que la banda estaba un poco adelantada a su época y que la fórmula que utilizó toda su generación para hacer música bajo sus propias condiciones, es exactamente la misma que han estado utilizando actos contemporáneos como DIIV y Beach Fossils, cosa que nos habla del notable alcance que sigue teniendo su trabajo y la relevancia que adquiere con el paso de los años en las nuevas generaciones.

“All i Want”, “Cali”, “Time Of Her Time”, “Taste” y “Dreams Burn Down”, fueron algunos de los temas que sonaron en el Plaza y que de cierta manera emitían una nostalgia muy peculiar que se impregnaba en nuestro corazón a la menor provocación. Quizá no es la banda con la convocatoria más masiva que puedan imaginar, pero la manera con la que se desenvuelven sobre el escenario pese a no tener un concierto a full, es algo que genera una empatía con la que se crea una íntima relación a lo largo de casi 2 horas.

Antes de llegar a su inevitable final, nos deleitaron con su magistral “Vapour Trail”; una canción que hasta en su momento llegó a ser remezclada por el mismísimo Robert Smith, así como con la excelente “Chelsea Girl”.

El concierto de Ride es uno de esos que con el paso de los años irá adquiriendo un valor muy especial y todos aquellos que se animaron a presenciarlo, podrán ser considerados como personas estrictamente afortunadas.

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