Paul McCartney lo volvió a hacer y en el Estadio Azteca – FILTER México
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Por Francisco Camino
Fotos Fernando Aceves/OCESA

Con una kilométrica carrera musical, así como un setlist de también extenso de tres horas, el bajista de The Beatles, se presentó en el Estadio Azteca de la CDMX este sábado 28 de octubre.

Resulta muy interesante como el legado Beatle con McCartney continúa anexando fans de todas las edades y al decir esto, acudieron desde niños hasta adultos mayores. Es impresionante como Paul puede unir a todos con su música, ya que incluso la policía de esta ciudad, la seguridad privada del el evento, paramédicos, bomberos, vendedores y todos los que estaban en el estadio, dejaron de lado su trabajo para bailar y cantar los temas del músico inglés.

Una hora antes de iniciar el concierto, se apagaron las luces para que sonara un set con temas de Paul, Beatles, algunos pioneros del rock y covers de distintas bandas al cuarteto de Liverpool.

Llegada la hora, el estadio estalló en gritos y euforia al escuchar “A Hard Day’s Night”. ¡Golpe directo a la cabeza! De ahí le siguieron “Save Us”, “Can’t Buy Me Love”, “Letting Go”, “Got to Get You Into My Life”, “Let Me Roll It”, tema donde Paul deja ver su habilidad con la guitarra ya que tocó el requinto de “Foxy Lady” del gran Jimi Hendrix.

El setlist prosiguió con “My Valentine”, “Nineteen Hundred and Eighty-Five”, “Maybe I’m Amazed”, y cuando tocó el turno de “We Can Work It Out”, se cimbró el estadio con los brincos y canto de la gente en gradas y cancha. Con “In Spite of All the Danger” dejó en claro el orgullo de sus inicios con su banda The Quarrymen, esa que fue el origen de The Beatles en los años 50.

No paraba la intensidad, “You Won’t See Me” fue el preámbulo de “Love Me Do”, tema que le dedicó a
George Martín, el genio productor de la mayoría de los discos de The Beatles.

Impresionante fue el marco que rodeó al tema “And I Love Her”, las luces del escenario se apagaron, el coro fue magistral y las luces de los celulares iluminaron tenuemente el estadio. Sin dejar la emotividad, “Blackbird” fue dedicada a los derechos humanos. Le siguió, “Here Today”, “Queenie Eye”, “Lady Madonna”, “FourFiveSeconds”, “Eleanor Rigby”, “I Wanna Be Your Man”, tema que le dedicó a The Rolling Stones.

Pero un momento en verdad emotivo y sublime, fue cuando dedicó a George Harrison el emblemático tema “Something” del álbum Abbey Road. Con “A Day in the Life” decidió terminar la sección de baladas.

El ruido de una turbina de avión, anunció “Back in the U.S.S.R.” y una vez más Paul al piano, anunció “Let It Be”, donde mucha gente empezó a llorar sin dejar de cantar. Espectacular resultó Live and Let Die con la pirotecnia que estalló en el coro.

Al final Paul Junto a su banda, ondearon banderas del Reino Unido, Estados Unidos, el orgullo gay
y de México, donde dieron un mensaje de inclusión, diversidad y tolerancia.

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