CNTRL Fest: Una fiesta de EBM en el Pepsi Center WTC – FILTER México
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Por Ernesto Olvera / @MyBlogCliche
Fotos @Fresale

El sábado 28 de abril fue uno de los más bipolares que hemos presenciado en la Ciudad de México, comenzando por los múltiples cambios que hay con el clima que va de un sol que quema sin piedad alguna, a un granizo que es capaz de tirar arboles y provocar un caos que impide llegar a nuestro destino de la forma más cómoda, segura y menos estresante posible.

Esos constantes cambios de humor se fueron manifestando conforme tratábamos de llegar al Pepsi Center WTC para la primera edición del CNTRL Fest; una celebración que pretende hacerle justicia a los iconos que pertenecen a un género que desde su concepción fue muy claro con sus posturas políticas y sociales que solían tomar dentro de sus composiciones y que sobre un escenario eran traducidas en shows bastante confrontadores que de inmediato los convirtió en leyendas.

Esa catarsis que se vivió en el exterior, fue mermada a la perfección por NONOTAK Studio desde que el lugar abrió sus puertas con un DJ que ponía clásicos de EBM y que en definitiva trataba de ponernos en el mejor mood para tener un viaje industrial hasta la hora del diablo.

Enfocándonos de lleno en lo que hace NONOTAK, el montaje escénico que maneja es uno donde brinda experiencias inmersivas que juegan con las sombras. Y no es para menos, Takami Nakamoto ha demostrado ser un visionario de las artes audiovisuales y desde que presentó su proyecto en el Teatro de la Ciudad como parte de MUTEK MX, vino a establecerse como una de las mentes más interesantes del género.

Él, de la mano de Noemi Schipfer, dieron un show que por momentos evocaba la distorsión industrial que terminó cautivando a todo aquel que aún no estaba tan familiarizado con su nombre que, si bien el venue aún no estaba realmente lleno, las personas que tuvieron la fortuna de verlos en escena supieron agradecerlo de la mejor manera posible.

Afuera todo estaba hecho un verdadero caos. Entre un árbol caído a una calle del Pepsi Center WTC, calles inundadas, un cristal que fue demolido por el viento y el Metrobus que no tenía luz, parecía que las cosas no le estaban favoreciendo tanto a la primera edición del CNTRL Fest pero… ¿qué creen? fuck that! El clima no impidió que las personas fueran arribando al lugar para despejar la mente y liberar esa tensión corporal por medio del baile.

Es ahí donde Tom Furse de The Horrors jugó un papel muy importante, ya que además de conocer lo que hace por su propia cuenta al frente de un equipo análogo, también pudimos ver que el tipo está realmente consiente de las cosas que quiere lograr por medio de los conocimientos que ha adquirido al visitar bibliotecas con archivos de audio.

La fascinación musical que posee provoca que las secuencias industriales que va moldeando por medio de escapes sonoros inspirados en el kraut, nos sumerjan en un abismo experimental que sacude cada parte de nuestro cuerpo. Eso, de la mano de los visuales que lo respaldaban, nos regalaron uno de los momento más tripeables del festival.

La bipolaridad climática no fue la única que presenciamos en la ciudad, ya que Richard Devine fue el encargado de sacarnos de nuestra zona de confort con sus desorientados glitch y cortes industriales que en ocasiones se iban transformando en pequeñas dosis de noise.

Uno de los momentos más esperados de todo el festival fue el regreso de The Horrors y con justa razón, ya que el año pasado solo estuvieron en Monterrey y no habían tenido chance de presentar su más reciente álbum en la CDMX.

Digamos que verlos en México ya se convirtió en una tradición que vuelve a nuestra vida cada que aparece un nuevo disco, así que de alguna manera su aparición en el CNTRL Fest se sentía muy ad hoc con todo y que era la banda menos industrial y electroza de todo el cartel.

Aún así, la oscuridad natural que habita en su ser hizo que las emociones que se desprendían con cada canción y con cada movimiento en el escenario, le inyectaran una calidez muy singular a todo el concepto del festival, ya que si bien éste no es el único evento que se ha hecho en el país con actos enfocados al EBM y el industrial en general, si fue uno donde momento a momento éramos testigos del pasado, el presente y el futuro del género.

E independientemente de las personas que solo llegaron a ver a The Horrors y después se fueron retirando lentamente, una gran mayoría se quedo para ver lo que estaba por venir y… ¿saben qué? eso fue lo mejor que pudieron haber hecho, ya que los platos fuertes de la noche aún estaban por llegar con sus ropas de cuero y atuendos diseñados única y exclusivamente para tirar oscuridad.

Después de escuchar una dosis de shoegaze y melodías dulces que se disfrazaban de la melancolía goth, llegó el momento de bailar con el único proyecto local y cuyo nombre es un símbolo muy importante dentro de la cultura oscura del país: DECADA2.

Si, el formato del proyecto es muy diferente en la actualidad debido a que ya solo está uno de los miembros originales, pero eso nos habla de una notable transición en su sonido para tener una historia mucho más exquisita y relevante.

 

De alguna manera podemos decir que DECADA2 se reinventó para adaptarse a las nuevas vertientes electrónicas y con ello seguir fortaleciendo su imperio con un poco de techno.

De la experimentación pasamos al EBM y el industrial en su forma más pura e intensa, comenzando por la aparición del legendario Douglas J. McCarthy con su nuevo proyecto, Black Line.

Si, puede que en algunos momentos fue un poco irreal pensar que él estaba al frente de Nitzer Ebb pero… ya saben, tarde o temprano todos crecemos, tenemos familias, vestimos casual y los estilos de vida cambian, así que de alguna manera verlo con Black Line fue como tener una imagen estrictamente paterna de lo que un día fue un adolescente enojado.

Una de las cosas que le ponía una mayor densidad al CNTRL Fest, era el juego de visuales que se manifestaban en cada show (menos en el de The Horrors, lamentablemente) los cuales terminaron por explotar cuando apareció en escena, EL Hombre: Gary fucking Numan.

Los años no han pasado en vano y éstos le han sentado de maravilla al príncipe del synth-pop, ya que más allá de recordarnos algunos clásicos como “Cars”, también se impuso con temas de sus más recientes producciones y con ello brindarnos una experiencia audiovisual que se sentía como un torbellino que estaba dispuesto a terminar con todo lo que estuviera a su paso.

Mientras se paseaba de un lado a otro y bailaba como el jefazo que es, en las pantallas aparecían llamas de fuego, ultrasonidos e imágenes que hicieron que fuera uno de los momentos más intensos de todo el CNTRL Fest y no es para menos; se trata de un maestro en las artes electrónicas; un amo de las sombras y que en esta ocasión vino acompañado de una banda que le puso un toque más especial a la energía que derrochaba a cada segundo.

Para muestra, solo chequen estas imágenes y dense una idea de lo fregón que estuvo Gary Numan:

Pero ese todavía no era el final de esta odisea industrial que se sentía como todo un suceso que para el resto de la ciudad era un secreto; uno que esperamos vaya adquiriendo una fuerza mayor y que no se quede en solo una edición, ya que tiene el potencial de convertirse en una festividad anual que nos dé la oportunidad de ver actos del calibre de Front 242 con talentos nuevos y otros viejos conocidos de la época.

Porque en efecto, el CNTRL Fest fue una celebración donde las personas que pudieron presenciar el auge de Front 242 y Gary Numan en los 80 pudieron convivir en el mismo lugar que aquellos que disfrutaron el Strange House de The Horrors en 2007.

Ese es el lado bello de esta comunión que no solo celebró las artes oscuras de la electrónica, sino también el espíritu libre, fiel y respetable de un importante conjunto de personas que sale a bailar cada fin de semana en la ciudad, justo cuando cae la medianoche.

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