Por Marcela Muñoz
Fotos cortesía La Gusana Ciega
De Merlina a Conejo en el Sombrero…
El 23 de febrero, dos días después del cumpleaños de Daniel Gutiérrez, compositor, vocalista y guitarrista de una de las bandas más emblemáticas de la escena del rock mexicano, se presentó por primera vez en el Auditorio Nacional, La Gusana Ciega; agrupación que después de casi veinte años, alcanzó el sueño de todo músico: tocar en uno de los recintos más importantes de México.
A las 20:00 horas, el quinteto poblano Renoh, apareció en el escenario para interpretar temas como “Vamos”, “Mi Amigo Renoh” y “Un Millón de Años”. Los cinco jóvenes ganadores de un concurso de bandas en 2010, demostraron en más de treinta minutos, el porqué fueron elegidos por la banda estelar, no solo para ser teloneros, sino para formar parte de un espectáculo memorable.
Cuando la canción despedida de Renoh terminó y la oscuridad se apoderó del recinto, los primeros acordes de la canción “Conejo en el Sombrero” estuvieron a cargo de la banda de Puebla, mientras en el escenario se podía observar un show completo: músicos, instrumentos, luces, videos y el plus: un conjunto de elementos en la escena que conformaban la utilería y escenografía del espectáculo, además de personajes misteriosos que se incorporarían estratégicamente a las canciones de la banda de Germán, Lu, Vilchis y Daniel, quienes se integraron poco a poco a su escenario.
Después de la gran entrada, las canciones siguientes, —en ese orden— fueron: “Sálvame de Mí”, “Celofán”, “Me Puedes”, “Tornasol”, “Entra en el Agua”, “Hoy me Voy” y, justo en “Domingo Generacional”, el primer sostén cayó al escenario y fue recogido por su coleccionista: Daniel Gutiérrez.
Como el nombre del evento lo indica, en el repertorio de La Gusana Ciega sonaron canciones de todos sus discos. Esta fiesta con nueve mil asistentes se llenó de buenos recuerdos, de alegría y de un Auditorio que cantó y bailó al ritmo de “Vivir Así, es Morir de Amor” y “Te Acordarás de Mí” del Jaibol. Posteriormente, una simpática jovencita comenzó a dar vueltas y bailar dulcemente en el escenario: “Canción a Merlina”, en una versión especial para este concierto, hizo recordar a miles de personas el inicio de una banda que merecidamente estaba presentando canciones en un recinto tan anhelado.
“Dulce Afrodita”, “Asimétrica”, “Venus en la Arena”, “Ella Estrella”, “Hey”, “Estación Lunar”, “Te Entregas” y “Las Manos de María la Loca”, esta última acompañada por músicos de Salón Victoria, seguían encabezando la fiesta de los 17 años de la banda.
“Luz Interna/Si Todo Está Bien” precedió a “No me Tientes”, donde el músico de Las Víctimas del Doctor Cerebro, Stone, acompañó a la agrupación en esa y en un par de canciones posteriores. Después vinieron “Dolor de Huevos” —con la presencia de una “no invitada” Jessy Bulbo— y “Días al Revés”.
El breve set acústico formó parte del cierre de la noche: armonía y absoluto silencio a petición de Dani envolvieron al Auditorio para escuchar el metalófono de Germán, y las canciones “Sin ti” y “Giroscopio”, sonaron desenchufadas. “No Puedo Verte” fue la penúltima canción y como lo prometieron, hicieron un show distinto y memorable.
“Yes Sir, I Can Boogie” cerró con broche de oro esta gran fiesta, donde más de veinte personas sobre el escenario, entre músicos invitados —incluido Luis Yáñez, amigo de la infancia—, artistas, bailarinas, Los Renoh y por supuesto, La Gusana Ciega, bailaron e interactuaron con los miles de fans presentes, entregados y agradecidos por un show tan versátil y teatral; tan colorido y tan original donde todos nosotros, los asistentes, nos dimos cuenta de que “Es Mejor Esperar”.












