Desde que estaba sonando "Jump into the Fire" de Nilsson en el sistema auditivo del Pabellón, se intuía que lo que viene en camino iba a estar bueno, y si, Royel Otis (nombre conformado por los dos nombres de sus integrantes: Otis Pavlovic y un anagrama de Leroy Maddell) se entregó completamente en su primer concierto en nuestra ciudad y el público respondió acorde. En su última fecha -por ahora- promocionando Hickey, su más reciente disco, la banda australiana hizo que sus canciones indie pop resonaran con potencia por las paredes metálicas del recinto.