El segundo día de Lollapalooza Chile inició con el mismo entusiasmo a pesar de ser el último. Una de las primeras bandas en presentarse fue Keane, con quienes los asistentes ‘madrugadores’ cantaron temas ya clásicos de la agrupación como «Everybody’s Changin». Tom Chaplin, vocalista de Keane, se mostró feliz con el cálido recibimiento del público y expresó una y otra vez qué tan feliz se encontraba por estar de regreso. A pesar de que el resto de las producciones de esta banda no hayan sido tan exitosas como su debut, escuchar sus canciones más sentidas siempre resulta agradable.
Aunque no tan conocido todavía en Latinoamérica, Gary Clark Jr. dio muestra de su estupenda música y agradó a presentes con su excelso grupo de músicos.
Los siguientes fueron Foals en el Alternative Stage, de quienes pudimos ver un pequeño adelanto de lo que será su show en el D.F. en un par de semanas más. La banda obviamente incluyó en su set temas de su más reciente producción Holy Fire, y se sentirán felices de saber que en vivo suenan igual de texturosas que en el álbum. En su set también estuvieron presentes «Blue Blood» y «Spanish Sahara» -dos de los sencillos más recordados del Total Life Forever-, que fueron interpretadas ante un público muy entusiasta pero sobre todo atento a lo que la banda tenía que compartir.
Protistas, una de las nuevas bandas chilenas que ha recibido mucha atención a últimas fechas, tomó el Lotus Stage acompañados de unos visuales que acompañaban perfectamente a su música. El pequeño teatro en forma de domo que se usó para este escenario se fue llenando de gente ansiosa de ver y apoyar a este quinteto nacional cuyo pop rock resulta increíblemente contagioso.
Una de las presentaciones más esperadas era sin duda la de A Perfect Circle, que reunió a una buena porción del público en el Claro Stage, uno de los más grandes de Lollapalooza. La banda dio una presentación que dejó más que satisfechos a sus fans pues duró más de una hora, convirtiéndolo casi en un full set, otra de las grandes ventajas de este festival.
Sin embargo, esto no le quitó asistencia a Los Tres quienes llenaron el escenario Alternative de nostálgicos ansiosos por escuchar clásicos temas como «Tírate» o la misma «Torre de Babel», una de sus rolas más bailables. Alvaro Henríquez, Ángel Parra y Roberto Lindi llenaron cientos de gestos de sonrisas y probaron -sin siquiera intentarlo- su importancia dentro de la música latinoamericana.
Nas fue una de las personas que más animaron al público en el domo LG Optimus haciéndose acompañar del clásico DJ y un percusionista que lo apoyaba en voces y uno que otro baile. Inició su set con «The Don», sencillo líder del Life is Good, y así siguió con la misma fuerza hasta que el rapero bajó del escenario. Ahí se hicieron presentes todos los amantes del hip hop en Chile quienes alzaron las manos al aire durante 60 minutos.
Steve Aoki le puse la fiesta a la parte final de Lolla con ese poder electro que lo ha caracterizado, sus mezclas bien logradas fueron clave para poner a todos a bailar.
Por último, The Black Keys fueron los elegidos por Lollapalooza para cerrar el festival seguidos por unos fuegos artificiales. Las canciones elegidas para su presentación incluyeron las mismas que las que escuchamos en el Corona Capital del 2012, algunas en versiones más aceleradas como «Lonely Boy» o «Gold on the Ceiling», sin embargo conservaron la velocidad piezas como «Only One» y «Little Black Submarines». Entonces, casi como un parpadeo, Lollapalooza Chile 2013 terminó con nada más que alegría y ánimo para empezar bien una nueva semana.
Texto: Paulina García, enviada especial.
Fotos cortesía Lollapalooza Chile.











