Texto Iván Coronel
Fotos cortesía de Primavera Sound
Podríamos pensar en el Festival Primavera Sound, en Barcelona, como un puerto musical enclavado a la orilla del Mar Mediterráneo. Un puerto que recibe, en sus más de 9 escenarios, música de todas latitudes y estilos pero con un común denominador, todas y cada una de ellas se destacan por sus actuaciones en vivo.
Una de las claves de un festival es precisamente eso, la combinación de las actuaciones que vives de escenario en escenario y que construyen tu experiencia diaria. No sólo en lo musical sino empezando por la locación, lo que comes, lo que bebes, lo que ves y lo que escuchas. Eso precisamente es el objetivo de un festival, una experiencia diaria de totalidad.
Lo primero que notas al llegar a las instalaciones del Parc del Fórum son dos cosas que te acompañarán en todo el festival: la brisa y el olor a mar. Algo que muy pocos festivales pueden presumir.
La audiencia se compone principalmente por españoles de todas las regiones y sobre todo ingleses e italianos que le dan un toque propio al festival además de un horario inusual, comenzando alrededor de las 5PM para terminar cercanas las 6AM, con Barcelona a punto de amanecer.

Mi jornada musical empezó Wild Nothing con un pop shoegazero con gran potencial, “Shadows, “Paradise” y “Nocturne” formaron parte de su excelente set. La siguiente parada fueron Savages, que con una actuación digna del CBGB nos llevaron por un frenético viaje a la Patti Smith, con Television y un poco de Iggy Pop.

Cerca del atardecer la psicodelia de Tame Impala llenó el escenario principal del festival, sin duda esta banda se consolidan actuación tras actuación, mucho más confiados, con una gran técnica y sobre todo las canciones de su último disco “Elephant” y “Feels Like We Only Go Backwards» se están convirtiendo en himnos generacionales, de los nacidos a principios de los 90s.

Dinosaur Jr. realizó una potente presentación de canciones de su trayectoria, el trío de Boston con los amplificadores a tope voló la cabeza de todos con canciones del mítico Bug como “No Bones” y “Budge” y las ya clásicas “Freak Scene” y “Feel the Pain” además del ya conocido y extraordinario cover a “Just Like Heaven” de The Cure.

Bob Mould, reventaba el escenario “ATP” y demostraba porque él y Hüsker Dü son influencia de músicos como Josh Homme y Dave Grohl. Mientras que Grizzly Bear llevaba cada una de sus canciones por terrenos inexplorados en el estudio, cosa que hace de esta banda originaria de Brooklyn una de las mejores en vivo.

El clímax del primer día del festival llegó con Animal Collective, nos aguardaba un escenario con una especie de tentáculos y dientes inflables que a la vez funcionaban como pantallas proyectando un sin número de visuales orgánicos (formas celulares, líquidos, burbujas, aire) que fueron el acompañamiento perfecto para el viaje de 60 min. Entre percusiones electrónicas, moggs y distorsionadores, Animal Collective explotó el escenario con “My Girls” y sin duda Merriweather Post Pavilion se coloca como uno de los grandes discos de la década pasada.

El español John Talabot fue el encargado de comandar el festival para todos aquellos que aún querían fiesta en jueves y de qué manera lo hizo, sus beats precisos hicieron que las cerca de 15 mil personas que aún se encontraban en el lugar no dejaran de moverse frenéticamente a pesar del intenso frío previo al amanecer.





