The Breeders
LSXX
4AD
85%
El recorrido de 39 minutos altamente promovido en la nación alternativa de cortes instrumentales, experimentación avant-garde, recuerdos de grupos femeninos de los 60 y distorsión no era el mejor álbum de aquella época. Sin embargo, 20 años después Last Splash es un verdadero ejemplo de lo que sobrevivió y se intenta retomar vía la nostalgia en vivo.
La celebración llega con la misma versión de 1993 que ya hemos escuchado, la misma fidelidad y orden, un manifiesto de que The Breeders considera que así como lo lanzó hace dos décadas era perfecto y no necesita modificaciones, o que 4AD prefirió ampliar la idea a través de los agregados, 30 para ser exactos. Lejos de la idea de que ya tenías ese mismo disco, las hermanas Deal crecen a través de LSXX mostrando qué tan creativas podían ser, así como las múltiples capas que encerraba The Breeders.
El conjunto de 44 tracks es una larga lección de historia de un breve periodo de tiempo, sobre una banda que no tuvo gran éxito al iniciar justo cuando se lanzó Bossanova de Pixies, pero que con su segundo álbum y el impulso del sencillo “Cannonball” creó una curiosidad que era difícil ignorar.
Lo mismo ocurre con LSXX, sus demos, rarezas y versiones para la BBC son muchas aproximaciones de una misma banda buscando un sonido, pero todo cambia con el extra titulado The Stockholm Syndrome. El concierto grabado en Suecia en 1994 evidencia la fricción al interior provocada por ciertas adicciones con la frase ‘The next song is “Saints” and Kelley is going to start it … We hope’. Es el declive de un grupo que después no pudo volver a remontar, pero que si volviera a lanzar Last Splash se encontraría más fresco que muchas otras cosas que escuchamos.
KARINA CABRERA






