Por Milton Barboza Arriaga, Director Editorial FILTER México
Lo que acaba de pasarle a Dr. Shenka y a todos los Rococó en Ciudad Juárez es una tristeza; y NO es una ilusión óptica, este país por desgracia (y no hablaré de otras naciones porque aquí vivimos) sigue teniendo un estigma burdo, nefasto, intolerable sobre las apariencias.
La imagen como una verdad absoluta que nos lleva a casos como éste, en el que una persona que, teniendo el “podersito” más grande que seguramente podrá tener en su vida trabajando en una aerolínea, no deja subir a los músicos al avión por tener tatuajes en los brazos.
Es una lástima seguir viviendo en un país con este tipo de tabús que lejos de progresar como sociedad, nos sigue llevando por un camino de involución que nos enferma, nos asfixia, nos aliena.
El título no es para colgarme de este acontecimiento como sucede siempre al usar esa frase de “Todos Somos…”, sirve más bien para recordar que alguna vez, en el lugar que sea, hemos pasado por este triste momento de haber sido insultados, menospreciados y hasta agredidos por la dichosa, la desgraciada, “apariencia”, la “imagen”.
Lo que es un hecho es que esa gente que denigra por la imagen a otros, demuestra la ignorancia, la falta de educación, valores y sobre todo de tolerancia hacia los demás.
Vaya desde FILTER México nuestro más sincero apoyo y gratitud al Panteón Rococó por siempre demostrar en cada una de sus canciones, de sus conciertos y de sus actos esa tolerancia, esa educación y esos valores que los ha llevado a gran parte del mundo para compartir su música.
Ojalá algún día lleguemos a esa evolución que tanto anhelamos juntos como país, pero ante todo, cada uno como seres humanos.







