Son tantas las facetas de Bowie que resulta imposible no conectar con una, dos o muchas.
Con él comparto la obsesión por el universo: su inmensidad, magnificencia y esa extraña paz que da tanto espacio vacío. Espacio que a su vez implica un sinfín de posibilidades, tan remotas y tan posibles como cada una de sus canciones.
Desde el Space Oddity hasta el Blackstar, Bowie nos compartió una visión del universo que trasciende a la música y se ha implantado en el inconsciente colectivo de todos nosotros.






