Por Ernesto Olvera
Fotos Fresale
Este pasado Día de Muertos no fue como cualquier otro, ya que si hay una banda que puede musicalizar a la perfección esta bonita tradición con estilo, fuerza e imponerse ante todo lo que tengan enfrente, esa es Tiger Army.
Es por eso que a solo un año de visitar nuestro país, la banda se dio una vuelta más para dar su show más grande en el Plaza Condesa. Naturalmente esta noche tenía que ser aún más especial y por esa razón tuvieron como invitado de lujo al británico Frank Turner, quien en múltiples ocasiones hacía una pausa entre canciones para agradecer y hacer énfasis en el amor que suele recibir cada que viene a México.
Aunque el formato que manejó Frank sobre el escenario fue bastante sencillo, daba la impresión de que no necesitaba de alguien más para brindar un show realmente completo y bastante potente, ya que sus cuerdas vocales tienen la capacidad de exhibir sin complicación alguna las emociones que habitan en su interior al unísono de su guitarra.
Frank Turner fue el preámbulo perfecto de un Día de Muertos que al caer las 9:30 PM de la noche, aumentó su intensidad con la presencia de Tiger Army sobre el escenario, quienes con todo y sus rostros pintados al más puro estilo tradicional arrancaron su set con «Ghost Tigers Rise «y «Afterworld».
En esta ocasión la banda manejó un concepto muy distinto en comparación a la de sus conciertos pasados, ya que las dos fechas en el Plaza Condesa se distinguían por contar setlist completamente diferentes, aunque obvio clásicos como «Cupid’s Victim» no podían estar ausentes de ambas noches.
Pero antes de eso, el 2 de noviembre pudimos escuchar «Power Of Moonlite» después de un pequeño percance que tuvieron con el contrabajo, para luego arrancarse con «Through The Darkness» y «Temptation».

«Nos dijeron que no viniéramos a tocar por lo sucedido con el terremoto, pero si este lugar esta de pie, de ninguna manera íbamos a dejar de tocar para ustedes» – Esas son algunas de las palabras que dijeron en distintos momentos de su presentación, la cual le dedicaron desde el inicio a todas las personas que lamentablemente perdieron la vida durante los sismos que se registraron en septiembre, así que fue un poco inevitable no sentir una nostalgia muy particular tanto por la fecha, como por las palabras super ad hoc que sonaban antes de «Happier Times» y «Moonlite Dreams».
Cabe mencionar que Tiger Army tiene uno de los fan base más fieles que hemos visto en la CDMX, ya que en cada visita se han manifestado con la misma intensidad con la que se armaron los empujones en el Plaza con clásicos de la talla de «Pain», «FTW» y «Never Die».
Al momento del encore era fácil pensar que quizá después de dos canciones dejarían el escenario, pero no, en lugar de eso se aventaron cuatro trancazos que solamente nos dejaron con ganas de regresar a su segunda noche y continuar celebrando a nuestros muertos en compañía de una de las bandas más honestas, románticas y poderosas que han aparecido en los últimos 20 años. Porque si, con estos conciertos Tiger Army también celebró sus dos décadas de vida; fue el combo perfecto.






