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COBERTURA

Ólafur Arnalds y una noche de ensueño en el Auditorio Blackberry

Por: Steff Torres / @stefftorress

Entre el viento y el mar Islandia se ha vuelto un lugar, donde los cuentos de hadas parecen hacerse realidad. El productor y compositor Ólafur Arnalds originario de este país, el año pasado nos regaló el disco re:member, repleto de atmósferas profundas e inmersivas que llenaban de sensibilidad el cuerpo, y a la mente de imágenes relajantes.

En un miércoles atípico de invierno donde el frío ni siquiera era sensible, el Auditorio BlackBerry llenó su pista de asientos, su escenario de instrumentos clásicos y contadas máquinas electrónicas que dieron vida a la presentación de este productor. Después de un ligero retraso por complicaciones técnicas, en un silencio absoluto Olafur tomó su lugar en el piano central, de los tres que conforman su software Stratus, acompañado únicamente por un reflector blanco, para después acompañarse de un cuarteto de cuerdas y una percusión.

Las texturas que resonaron fueron tan delicadas, que sólo bastaron un par de notas para erizar los sentidos y abrazar al corazón. Después de esta pieza, el productor tomó el micrófono, se dirigió a su público y pidió su colaboración para corear lo que sería su próximo sonido principal, la felicidad se veía en su cara, incluso bromeo con un fanático que mostraba a lo alto una playera de fútbol estampada con el número 22.

La música electrónica se presta para todo tipo de experimentación y cuando se compone para salir de la pista de baile con el fin de disfrutarse y contemplarse de esta manera, es imposible no hacer conexión. Ólafur  toca las fibras más sensibles de nuestro cuerpo de forma casi poética. Todo el público estaba realmente comprometido con el concierto, la sensibilidad de temas como “Saman”, “Brot” y claro “re:member” llenaron el alma y nos hicieron olvidar cualquier mal. Después de tomarse el tiempo de presentar a los increíbles músicos que lo acompañaron y para cerrar con broche de oro la emotividad de la noche, le dedicó su último tema “Lag fyrir ömmu” a la persona que le enseñó el amor por la música, su abuela.

Arnalds tal como en su disco mantuvo a tope la carga emocional, a veces de forma suave y sutil con sus solos al piano, y otras de forma más acelerada introduciendo profundos beats que recordaban a las texturas de IDM. Dejándonos una noche de ensueño, de una delicada belleza sonora que pocas veces se puede experimentar.

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