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NOTICIA

[Reseña] Pitchfork Music Festival

Día 1

Chicago nos recibió con una inesperada tormenta la cual retrasó la apertura de puertas y el inicio del festival de uno de los blogs más leídos del mundo. El lodo provocado por la lluvia le dio un toque mas europeo al primer día de actividades.

La ubicación de los escenarios del festival Pitchfork permitía que el publico se trasladara rápidamente de uno a otro y por lo mismo es posible ver la mayor parte de los actos. Después de explorar un poco los alrededores llegamos al escenario verde para la presentación de Lower Dens quienes  nos hipnotizaron con su música transhumanista y tenebrosa.

Más tarde, en el escenario azul, se escuchó la conmovedora y rasposa voz de Willis Earl Beal, quien por cierto es originario del sur de Chicago. Ataviado con una playera negra con la leyenda ‘Nobody’ y un corte de pelo ochentero, el cantautor afroamericano agradeció al público por dejarlo interpretar caniones reales,  y si hay algo que tiene que enfatizarse es su onda bluesera 100% visceral.

Más tarde fue el turno del hypeado MC A$AP Rocky quien mantuvo a todos con las manos arriba. Y es que en Chicago este tipo de música es muy popular pues también es cuna de dignos representantes del hip hop actual como Kanye West y Lupe Fiasco.

“Hola somos somo los Japandroids de Vancouver,Canada y vamos a tocar tantas canciones como podamos”, fueron las palabras de bienvenida del vocalista del grupo, y así sucedió. Presentaron un set que más bien parecía una canción larguísima y cada vez más rápida.  Su actuación estuvo cargada de energía y una cantidad impresionate de asistentes se aventuro al crowd surfing. En el recuento de los daños, se incluyeron desmayos cortesía de altos niveles de adrenalina. Eso es rock !

Después de un poco de gastronomía local como los chili dogs al estilo Chicago, fue momento de visitor el Red Stage para ver a Dirty Projectors, su presentación fue uno de los highlights del primer día de festival. Poderosas armonías y voces que suenan al encanto de sirenas, combinadas con los riffs y voz de Longstreth disiparon la lluvia, logrando congregar una numerosa audiencia que a pesar del clima no paraba de bailar.  La banda alcanzó el momento cumbre con “Gun has no Trigger”. La voz de Amber Coffman, en su máximo esplendor  demostró fácilmente que podría ser una frontwoman.

La noche se acercaba a su fin y corrimos al escenario azul a escuchar a Purity Ring. Su set comenzaba 10 minutos antes de Feist así que fue uno de esos momentos  festivaleros donde se sacrifica la enteridad de un set para poder ver todo lo que había en nuestra agenda. Una escenografía luminosa y una especie de trance musical dieron forma a esta presentación “Belispeak”, “Fineshrine” y “Lofticries” provocaron gritos entre la audiencia.

El día llegaba a su fin con Feist en el escenario verde, casi todo el público estaba ahí reunido; muchos sentados como si se tratara de un gigantesco picnic.  Sin la necesidad de inventar el hilo negro, Feist tuvo una presentación muy linda, tan sólo basándose en su talento. Es imposible resistirse a temas como “The Bad in Each Other” o “How Come You Never Got There”. La armonía que ha logrado con las chicas de Mountain Man  es digna de resaltarse pues a momentos alcanzó niveles quasi celestiales, sobre todo cuando interpretaron “A Commotion”.

Día 2

Rezando porque Tlaloc no se manifestara en la “Ciudad de los Vientos”, llegamos al Union Park para el segundo día de P4k.  Lo primero que vimos fue Cloud Nothings.

Contrario a la mayoría de actos del Festival, ellos presentaron un set muy rockero en toda la extensión de la palabra y sin caer en rebuscados sub sub generos. Desafortunadamente, Tlaloc hizo caso omiso de nuestras plegarías, y, al ritmo que tocaba Cloud Nothings aumentaba proporcionalmente la tormenta .

Ya empapados fue momento de dirigirse a escuchar a Atlas Sound, el proyecto paralelo de Bradford Cox de Deerhunter. Un pálido, flaco y veraniego Bradford  se enfrentó a la lluvia con su  sombrero, camisa de negra con  puntos blancos y tocó los temas del Parallax. Su presentación, aunque muy buena, fue algo corta… y húmeda.

En el escenario rojo era el turno para el pop  Cults. Una audiencia visiblemente entusiasmada brincaba y saltaba con los temas como “Abducted” y “Most Wanted”. Cuando sonaron los primeros indicios de “Go Outside”, cientos de chicas empezaron a gritar y saltar al borde de la locura (y ya saben en que puede terminar ese tipo de situaciones). Éste dúo ha cosechado una importante cantidad de fieles seguidores con su sonido sesentero y, por supuesto, el carisma de Madeline Follin y Brian Oblivion.

En el escenario azul se presentó Youth Lagoon. Por primera vez se pudo apreciar a un Trevor Powers sin gorra. Su set dio pie, una interesante mezcla de pop con electrónica, por momentos psicodélica. Sin duda, el mejor instante se vivió mientras sonaba “Montana”. Escucharla en vivo es como adentrarse en un viaje de 4 minutos en el que es incierto si se terminará bailando o explotando, y esta confusión probablemente los lleve a no hacer ninguna de las dos cosas. La misma situación se vivió a lo ancho del blue stage, tal vez a Youth Lagoon aun le falte aprender a llegar a un clímax arriba de un escenario.

Fue el turno de Flying Lotus, alguien que al mismo tiempo mezcla, samplea, re mezcla y pincha temas de algunos otros productores de hip hop con su característica y obscura finura. Su set mantuvo la energía todo el tiempo y concluyo con un público entregado al grito de “Jump, Jump, Jump.”

Después, en el mismo escenario que FLying Lotus se presentó Sleigh Bells, quienes con un contundente y ruidoso set instauraron su reino del terror. Los gritos y la energía de la vocalista Alexis Krauss eran tan contagiosos como los beats de Derek Miller. En definitiva fue una de las bandas que más energía mostró durante todo el fin de semana.

Debido a la lluvia, el escenario rojo se había convertido en un pantano: El área que había permanecido semivacía debido a su resbalosa superficie, se llenaba momentos después para aguardar a Hot Chip. Desde el primer instante en que salieron  a tocar, el escenario rojo se convirtió en una enorme y lodosa pista de baile . Su pegajoso sencillo “Flutes” hizo que todo el público perdiera el glamour que abundaba en el festival, pero fueron “One Night Stand” y “Ready for the Floor” las que convirtieron la noche en una especie de ritual pagano compuesto de  fango, sombreros, bigotes, lentes de pasta y mini shorts. Con el paso de los años Hot Chip se ha convertido en una verdadera máquina de hits para el dancefloor.

De regreso en el escenario azul, pudimos checar el show de Grimes. Los meses de gira con Skrillex le han sentado bien pues cada vez maneja mejor los juguetes electrónicos con los cuales da forma a su música. Periódicamente, Claire Boucher soltaba unos gritos que parecían rugidos y anticipaban un nuevo tema. “Vanessa” y “Oblivion” fueron las canciones más celebradas de la noche.

El día llegaba a su fin y Godspeed You! Black Emperor eran los encargados de dar por terminadas las actividades del sábado. Un magnífico set de 90 minutos compuesto por canciones de más de 10, puso a vibrar a su atento público. Presenciarlos fue como adentrarse a un videojuego de guerras medievales el cual no se pausa hasta conquistar un imperio enemigo.

DÍA 3

Al tratarse del último día llegamos lo mas temprano posible para tener tiempo de explorar las actividades paralelas del Pitchfork Music Festival.

Hay varias cosas que destacar como un tinaguis donde la gente podía encontrar viniles, casettes, productos locales y las últimas novedades de disqueras como Sub Pop, Domino, Captured Tracks y Matador.

Lo que mas llamó nuestra atención fue el Flatstock poster show del American Poster Institute, pues encontramos varias joyas elaboradas a partir del diseño de diferentes carteles para conciertos y portadas de discos de músicos independientes.

 

Aprovechamos que la concurrencia aún era poca para presenciar el acto de Dirty Beaches desde las primeras filas. El show en vivo suena muy distinto al disco, pero eso no quiere decir que peor. Alex Zhang Hungtai se mostraba tímido y casi no volteaba a ver al publico; el show transcurría con él programando y tocando mientras su casi imperceptible voz se entremezclaba con los sonidos que parecían emanados del soundtrack de un viaje en un lanchón por las carreteras de los 50 -todo esto  aderezado con estupefacientes-. Por fin tomó el microfono e interpreto una poderosa version de “Sweet Seventeen”, y en ese momento su voz cobró más vida debido a los graves gritos, incluso pudimos verlo bailar un poco.

Unknown Mortal Orchestra nos deleitó con su psicodelico y digerible pop con reminiscencias sesenteras. La gente parecía feliz con la falta de lluvia y los de Portland ejecutaron temas como “How Can U Luv Me” y “Ffunny Friends” como mejor lo saben hacer. .

Con el sol a todo lo que da, se pudo presenciar a Ty Segall justamente como se debe. Con un discurso acerca de la música gratutia, se ganó al público que se entrego a su rock con slam incluido.

Sin señas de probables precipitaciones Real Estate salió a tocar. Un set de rock pop melódico que en vivo suena casi igual al disco sonó por todo el escenario verde. La instrumental “Kinder Blumen” rompió un poco con la monotonía de la presentación. Perfecta para las cuatro de larde de un domingo festivalero.

Nos dirigimos al escenario azul para  el acto de Kendrick Lamar, una prueba más de que los MC’s ocupan un lugar privilegiado en los gustos de la gente de Chicago. Kendrick se mostró como un talentoso productor y como un showman que no le pide nada a los hip hoperos de los 90. Sus improvisadas y autobiográficas rimas, acompañadas de efectos de sonido noventeros (sirenas y cornetas) arrancaban carcajadas y mantuvieron al público encendido durante todo su set.  La mismisima Lady Gaga estaba en primera fila del VIP, por supuesto. Fue probablemente el acto mas celebrado de todo el festiva pues para muchas personas del público Lamar fue el headliner del domingo.

En el escenario verde fue el turno de Araabmusik quien ha ganado notoriedad por su habilidad como DJ .Como era de esperarse su set estuvo atascado de dupstep. Mashups de Skrillex incluidos. Resultaba verdaderamente impresionante como este sujeto no deja sus manos quietas ni un solo segundo para mover cada control posible en su mezcladora e incrementar los beats.

Desde antes de que terminara el show de Araabmusik, la gente empezó a congregarse en el escenario rojo para esperar impacientemente el show de Beach House quienes eran uno de los actos mas esperados del día. Salieron al escenario con un juego de luces rojas y blancas, y desde que se escuchó la primera nota los gritos no se hicieron esperar. Rápidmaente complacieron a la audiencia con “Norway”. La voz de Victoria Legrand sonaba imponente, justo como debería de ser en la “experiencia Beach House”. Los temas de Bloom, su nueva y aclamada producción suenan aun mejor en vivo que en el disco. De tener la oportunidad, no pueden perderse este set hipnótico e impecable. Los caireles de Victoria Legrand volaban con el humo de la escenografía; era una imagen digna de postal. Se formo una atmosfera de ensueño alrededor de Beach House.

Después de  un par de años o más, de prácticamente no saber nada de ellos -una eternidad en años Pitchfork-, Vampire Weekend era la banda encargada de cerrar el festival. Al no tener material nuevo, su presentación no causaba mucho entusiasmo pero con canciones como “White Sky”, “Cousins” y “Horchata” rápidamente recordaron al olvidadizo público porqué eran tan queridos hace no tanto.

“A-Punk”, “Campus” y “Oxford Coma” provocaron el baile colectivo al más puro estilo Woodstock. Se fueron pero rapidamente cedieron al grito de “One More Song!” y regresaron con “Mansard Roof” y “The Kids Don’t Stand a Chance”. Si bien no se trató de un acto revolucionario, la lista de hits que los de Massachussetts poseen en su repertorio fueron suficientes para cerrar dignamente el Pitchfork Music Festival.

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