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ENTREVISTA

[Entrevista] La Bien Querida

Por ELISEO QUINTANILLA

La Bien Querida, artista de Bilbao cuyo verdadero nombre es Ana Fernández-Villaverde, y que saltó a la fama en 2007 con un demo que subió a MySpace, lanzó en noviembre su tercer álbum, Ceremonia. Se trata de un material que se aleja del sonido folclórico indie de sus dos antecesores para adentrarse en los terrenos del  synth-pop, krautrock, new wave y post punk.

Al igual que Romancero (2009) y Fiesta (2011), Ceremonia fue producido por David Rodríguez (Beef, La Estrella de David), pareja de Ana y responsable del sonido de La Bien Querida. En esta ocasión David decidió prescindir de los músicos invitados y valerse de sintetizadores, guitarras y tecnología para lograr un sonido que recuerda a New Order (a quienes rinden tributo desde el nombre del álbum), Kraftwerk, My Bloody Valentine y los primeros años de Depeche Mode, pero que conserva el sello de La Bien Querida gracias a la voz y letras de Ana.

Hablamos con Ana, y esto es lo que nos cuenta sobre el disco.

Alguna vez mencionaste que le tenías miedo al tercer álbum. ¿Cómo te sientes con el resultado final?
Eso fue al principio, uno siempre tiene miedo a que no le salga nada o a la hoja en blanco, como se suele decir. Pasé un par de semanas mal, encerrada en una habitación escribiendo y sin ver nada claro, pero un día arranqué y todo empezó a funcionar. En mi opinión es el mejor disco de los tres. Los arreglos son los que más me gustan y el sonido es fantástico.

Muchos proyectos alcanzan su madurez en su tercer disco. ¿Sientes que esto pasa con Ceremonia?
Podría decirse que sí, al menos es del trabajo que más orgullosa me siento por el momento, pero también siento que aún me queda muchísimo que aprender y tengo aún mucho que dar. Todavía no me he soltado la melena.

¿Fue distinto el proceso creativo con respecto a Fiesta y Romancero?
En cierto modo sí, porque tanto en Fiesta como en Romancero las canciones las iba haciendo y luego se recopilaron en sendos discos. Ceremonia es un disco y un concepto mucho más pensado.
La primera fue «Arenas Movedizas» pero las demás las hice ya en cierto modo consciente, sabiendo de qué forma iban a ser arregladas por David. Siempre he hecho las canciones a la par, melodía con la guitarra y letra, pero para Ceremonia muchas de las canciones primero escribí la letra y luego les hice la melodía.

Es claro el distanciamiento en los arreglos de Ceremonia con respecto a sus antecesores. ¿Antes de hacer un disco tienen claro hacia dónde lo quieren llevar o va tomando forma conforme nacen las canciones?
Teníamos claro que en este disco queríamos romper con los dos anteriores y nuestra intención era de hacer un disco más homogéneo en cuanto a sonido y no tan disperso como el Fiesta. Lo primero que se me ocurrió para este disco fue el título, que viene de una canción de New Order, así que tenía el título antes que las canciones.
“Arenas movedizas” fue la que nos señaló el camino que íbamos a tomar en cuanto a sonido. David fue la primera que pensó en los arreglos y nos gustó tanto que vimos claro que este era el camino que íbamos a seguir en todo el disco.

¿Cuándo compones tienes una idea del tipo de arreglo que te gustaría para la canción o lo dejas por completo en manos de David?
Se lo dejo a David, tenemos gustos similares y me fío en todo momento. Luego siempre me pregunta si me gusta o no, y si tira por un lado o por otro. Pero vamos que David es un talentazo y sabe perfectamente musicalmente las cosas que me gustan.

¿Cómo se sintieron al hacer un disco sin músicos invitados?
Ha sido el más fácil de todos porque está hecho en casa. No depender de nadie te libera. La cosa es que ha salido así, a veces es mejor y otras peor, en este caso nos ha salido bien.

¿Fue necesario cambiar de banda para reproducir el nuevo sonido en vivo, o te acompañas de los mismos músicos?
Para el nuevo directo hemos fichado a Frank Rudow, otro mítico del indie en España (ex-Manta Ray) porque necesitábamos a alguien muy versátil y Frank encajaba perfectamente. Llevaremos sintetizadores, octapads, samplers, guitarras eléctricas y pedaleras de efectos… todo ello acompañado con unas proyecciones que nos ha hecho  Stanley Sunday. El cuarto componente es Frank Ibern que aunque no se le vea es fundamental.

Algunas canciones antiguas de los dos discos anteriores las llevaremos también al directo pero las pasaremos por el filtro Ceremonia.

¿Por qué esperaste hasta el tercer álbum para incluir tu arte en la portada?
Porque me daba un poco de apuro exponerme tanto, con las canciones ya me parecía demasiado. Aprovechando que en el tercer disco íbamos a romper en cierto modo con los anteriores y siguiendo la línea home made, pensé que era el momento.

¿A qué aspira una artista que casi desde el inicio de su carrera ha estado en escenarios como el Primavera Sound o la LAMC? ¿A dónde te gustaría llegar con este disco?
Con mantenerme me conformo. Seguir teniendo ganas e ilusión por hacer canciones y seguir emocionando a mis fans. ¡Qué más puedo pedir! Que dure mucho tiempo.

Ahora que eres madre, ¿piensas mantener el ritmo que has llevado hasta ahora o te lo tomarás con más calma?
Al contrario, ahora tengo que trabajar más y mejor que nunca porque tengo una boquita que alimentar y una motivación muy fuerte.

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