Por Milton Barboza Arriaga
Hoy pero hace 42 años, es decir en 1971, se realizaba en el poblado mexiquense de Avándaro, el Festival de Rock y Ruedas, primero en su tipo y que a la larga definiría en mucho el futuro de nuestra historia musical y en cuanto a eventos de esta naturaleza se refiere.
Tras terminar dos días de fiesta, mariguana, rock y miles de hippies mexicanos en su máxima expresión, el gobierno decidió censurar este tipo de espectáculos por considerarlos que dañaban y lastimaban a las buenas costumbres de nuestro país.
Pese a la severa represión que siguió con el paso de los años, el esfuerzo de los jóvenes de aquellas épocas no dejó que los grupos de rock continuaran creándose, sin importar que no se tuvieran los mejores escenarios para exponer la música.
Con el paso de los años e incluso décadas, volvimos a tener conciertos de gran magnitud a partir de aquel legendario donde Rod Stewart, subido en un escenario instalado en el estadio Corregidora de Querétaro; resurgía el sueño de vivir grandes emociones con la música.
A partir de ahí hemos podido ver una gran cantidad de bandas nacionales e internacionales en diversos lugares y festivales; cómo olvidar esos conciertos masivos que se armaban en los noventa en las canchas de futbol de Ciudad Universitaria, en la explanada del Monumento a la Revolución, en centros deportivos de diferentes zonas de la capital del país.
Seguro que muchos no sabían de la existencia de estos eventos pero, precisamente éstos forjaron lo que después conoceríamos como el Vive Latino, Motorokr, Nrmal, Indio Emergente, Bahidorá, Ceremonia, Corona Capital.
Hoy es importante entender que los esfuerzos que a diario se hacen por traer bandas de todas partes del mundo son impresionantes, incluso cuando se hacen festivales con puro grupos locales, el lograr concretar un evento de esta naturaleza conlleva inversión y sacrificios que, aunque en algunas ocasiones no terminen de la mejor forma o lleguen a cancelarse, deberíamos tenerlo en cuenta.
El momento que vive este país debería estar plagado de apoyo y no de confrontaciones, sobre todo en este ámbito del que somos fans, que nos llena y del cual todos vivimos.
Hoy hace falta voltear atrás para ver lo que hicieron nuestros padres para tratar de apoyar cada uno de estos conciertos o festivales que se realizan en México, para que no perdamos nunca la fascinación y sobre todo la oportunidad de seguir viviendo la música en vivo, como debe ser.






