Por Jose Miguel Barberena
Un evento no apto para todo aquel susceptible a la epilepsia y de quien no gusta que le retuerzan el cerebro, así fue la segunda noche de A/Visión del Mutek. Probablemente la velada en el Papalote Museo del Niño es uno de los actos más esperados año con año de este festival, quien en esta ocasión de aniversario traía un line-up muy especial.
Para comenzar la noche, se presentó el acto de Pepe Mogt en la Megapantalla Imax, una presentación que causó mucha expectativa por ser el proyecto audiovisual del músico de Tijuana conocido por su trabajo con Nortec bajo el alias de Fussible. Una Combi destartalada, sin llantas, oxidada, sobre un pasto verde frondoso. Cielos azules, nubes, la cima de una torre contrapuesta con esta torre, verticalidad. Vibraciones, estruendo, repentinas melodías. El desierto, carreteras, atardeceres, un viaje en auto. México y Estados Unidos separados por un muro de cruces. La noche, Mexicali, vuelta en U. Palabras que describen las imágenes en baja calidad que Pepe Mogt utiliza para comparar dos mundos distintos que se combinan, la industrialización y la naturaleza. Primer acto de los cinco.
Un cambio de sala, le toca al Domo Digital y el viaje epiléptico-alucinante de Baillat Cardell & fils. Un ataque de líneas de colores, explosiones de luz e intensidad, todos los sentidos y la adrenalina al máximo pese a estar acostado. Le siguió la proyección de Alain Thibault en el mismo Domo, otro viaje alucinante, pero esto remontaba más a una abducción extraterrestre, desde el secuestro, los experimentos y el regreso a la Tierra. En pocas palabras, estos dos actos fueron DMT hecho proyecciones visuales. Proyecciones adecuados a la perfección para el Domo acompañados del mejor Noise.
Otro cambio de sala, regresamos a la sala Megapantalla para ver el proyecto de los serbios Incredible Bob. La única de todas los actos con una historia lineal, pero no por eso deja lo abstracto y conceptual. La historia de una araña mecánica (estilo la de Toy Story pero sin la cabeza de muñeco) que controla unas computadoras y así controlar el mundo de la tecnología. Una antena cobra vida y se convierte en una antena-ciempiés que busca derrocar a la araña de su control sobre la maquina.
De regreso en el Domo con Diagraf, visuales que nos explican los 4 pasos para una programación perfecta. La construcción de un mundo, desde las formas más básicas hasta lo más elaborado. Un muy breve proyección de mucha calidad, el Domo una vez más se convertía en una especie de portal hacía la dimensión del otro lado de la pantalla, siendo parte más de lo virtual que lo humano.
Para cerrar, el muy esperado Herman Kolgen, quien presentó Inject, proyecto que ya había presentado la edición del 2009 de Mutek Montreal. Un impactante proyecto envuelto por textura acuosa, casi todo sucede dentro de un contenedor lleno de agua con un asiático engendrando un árbol desde su interior que sale por su boca. Una mezcla entre bella estética y “travadéz”, sonidos que remiten a a Aphex Twin. Es tanta la intensidad de este proyecto que al salir duele el cerebro.
La segunda edición del A/Visón de este décimo aniversario de Mutek, logró el objetivo, retorcer las mentes, provocar alucinaciones y destruir paradigmas. Una noche que a nadie le molestaría volverla a repetir en cualquier número de ocasiones, aunque terminemos con dolor de mente.






