
Por Davo Peñaloz
Fotos Por Santiago Grieve
Mientras muchos afortunados disfrutaban del espectáculo visual en el Paplote Museo del Niño dentro del día 3 de actividades del Mutek, la otra mitad de la gente tuvo la oportunidad de asistir a La Faena, esa creepy cantina/museo taurina en donde fácilmente puedes creer que los toreros maniquís te están viendo. Los actos de la noche: Vampire Slayer, Machino, Point Loma, Kampion y Frikstailers: Klik & Frik; todos mexicanos, a excepción de los últimos mencionados que provienen de Argentina. El común denominador: el minimalismo y visuales conceptuales difíciles de comprender pero que quedaban muy bien con la música que emergía de los secuenciadores de todos estos productores.
Tempranito y antes de que La Faena se llenara, el encargado de abrir fue el cachanilla e integrante de Maniquí Lázer, Valentín Torres, mejor conocido como Vampire Slayer, quien a base de música ruidosa acomodó nuestros cerebros y nos advirtió de la clase de show que se venía. En otras palabras, nos cambió el chip a modo “Mutek” con atmósferas obscuras y ‘pesadillescas’, difíciles de digerir a menos de que se estuviera bajo el efecto de algún estupefaciente denso.
Después se subió al escenario Machino, otro productor norteño, esta vez de Tijuana. Para su mala suerte, los cables de la computadora que realizaría los visuales no sirvieron, lo que provocó que el show se retrasara y los demás actos se fueron recorriendo del horario previsto. Una vez que los cables se arreglaron, los visuales acompañaban un house-techno que hizo que nos despabiláramos de la densidad que Vampire Slayer había creado; el baile se hacía presente en La Faena, el cual empezaba a llenarse y a tomar un ambiente de fiesta.
Posteriormente llegó Kampion, al cual le siguió Point Loma, dos proyectos que, ya entrado el cotorreo y subidos los ánimos, fue difícil que la gente les pusiera mucha atención, ya que era música que sonaba bastante igual y genérica. Electrónica y visuales que bien podrían haber sonado desde un iPod y nadie se habría percatado.
Para cerrar, Frikstailers: Klik & Frik, el acto que en verdad propuso algo diferente y que se preocupó por interactuar con el público. Los sets de este dúo de productores argentinos suelen ser guapachosos y cumbiancheros con bases de música de videojuegos de 8 bits, sin embargo en esta ocasión prepararon un show mucho más minimalista ambiental, mismo que solían interpretar cuando su proyecto se formaba hace poco más de 6 años. Todos aquellos que resistieron y se quedaron hasta el final tuvieron la recompensa de presenciar un show en donde las secuencias y cajas de ritmos no fueron los únicos instrumentos musicales ya que estos pamperos utilizaron al público como otra herramienta para crear música en vivo de una manera pocas veces. De pronto, a medio acto, invitaron a 8 personas a subirse al escenario, les conectaron cables a las manos, mismos que conducían hasta soquets con bombillas que emitían sonidos tras el contacto humano. Un ingeniero biónico avalaba la dinámica mientras el encargado de los visuales otorgaba tabletas electrónicas al público para que desde ahí los manipularan a su placer.
Este evento nos dejó medio fritos y medio mareados de tanto ruido, pero satisfechos con la originalidad del último acto, el cual puso fin a La Faena como sede de la décima edición del Mutek.









