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NOTICIA

[Cobertura Especial] Austin City Limits Día 1, presentada por Nike

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Por Jorge Kundig

Fotos Julio Pineda, enviados especiales.

Un paisaje sonoro sin límite

Generalmente, cuando uno piensa en las diferentes escenas musicales de Estados Unidos, vienen de inmediato a la mente lugares comunes como el punk neoyorquino, el surf californiano o el grunge de Seattle.  Y es que es difícil encontrar una ciudad en el mundo que reúna la cantidad de eventos trascendentes como Austin desde SXSW que se apodera de la ciudad hasta Fun Fun Fun Fest con su mezcla hipster-metalera-skater , y en este caso, una como el festival Austin City Limits (ACL), en el cual nos encontramos un “in between” entre Coachella y Lollapalooza. Es decir: parque citadino con sabor hippie entre pasto fresco y calor exorbitante.

 

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El tour para llegar a ACL comienza con una breve visita a Waterloo Records, legendaria tienda que desde 1982 ofrece todo tipo de reproducciones en diferentes formatos, parafernalia y artículos relacionados con cualquier género musical, literario, televisivo, un paraíso del geek y melómano por igual.

Después de una comida en Iron Works BBQ (otro landmark de la ciudad donde desde Barack Obama hasta Dave Grohl han decidido usar sus manos para comer) por fin llegamos al Zilker Park, sede de Austin City Limits. Como en cualquier festival de este tipo, se presenta una paradoja: muchos escenarios que visitar, mucho talento que escuchar, muy poco tiempo, lo que impide ver en su totalidad la presentación de cada artista.

 

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Escuchamos a Electric Six, viviendo un pequeño flashback a hace 10 años cuando Gay Bar inundaba las estaciones alternativas de radio. En ese lejano 2003, seguramente Jake Bugg ni se imaginaba que unos años después estaría compartiendo lineup con ellos, ni deleitando a los asistentes a ACL con sus acordes folk.  Seguimos recorriendo el festival y es momento de ver a los Black Angels, los psicodélicos hijos predilectos de Austin y muestra inequívoca de la trascendencia de la ciudad.

 

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Al caer la tarde, los Arctic Monkeys nos recuerdan por qué son una de las más grandes bandas de la actualidad, con un set balanceado que recorre toda su discografía (con el lujo incluido de hacer un cover impromptu a “War Pigs” de Black Sabbath) y nos permite apreciar su madurez como artistas. Alex Turner es un sex symbol para la adolescencia flourecente (o “fosfochaviza”), pero ha logrado mantener el balance de talento y figura para deleitarnos.

 

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Acto seguido, corremos al escenario contiguo pues se empiezan a escuchar los acordes de Feel Good Hit of the Summer, clásico stoner con el que Queens of the Stone Age suele abrir sus presentaciones. Los comandados por Josh Homme nos dan una pequeña probada de lo que nos espera en México la próxima semana: una presentación corrosiva, espectral, disruptiva.

 

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Para cerrar un día de tanta amplitud musical, es necesario apreciar la maestría y dominio del escenario de Depeche Mode, padres del synth pop y justificadamente, headliners y banda cerradora del primer día de ACL. Cuando una banda decide sólo tocar un par de canciones del nuevo disco y prefiere tocar clásico tras clásico, se comprueba por qué su grandeza no sabe de generaciones. Treinta años repasados en 90 minutos con clásicos como Personal Jesus o Just Can‘t Get Enough en un set que dio satisfacción a todos, cerrando con brazos agitados de un lado al otro en Never let me down again.

 

Muse toca sin pena ni gloria al otro lado cerrando el festival, una banda con mérito pero que ha convertido su producción en su principal recurso dejando la música a un lado.

Al final, las distancias caminadas, las masas de gente, la pérdida de amigos y posterior recuperación en un día valen la pena cuando puedes acostarte en la cama de tu hotel con más kilómetros sonoros en tu cuenta . Ojalá que al término de este fin de semana, sean más muchos más.

 

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