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Reseña: ‘Apocalypse, girl’ de Jenny Hval

aa92fe00Apocalypse, girl
Jenny Hval
Sacred Bones Records
92%

Por Ernesto Olvera / @Ernestime

¿Qué es ‘Soft Dick Rock’? A ciencia cierta, es inexplicable, no se puede tratar de tener acceso a la definición de una etiqueta que Jenny Hval diseñó en su pensamiento mientras se encontraba analizando el espíritu que existe en la fragilidad del ego de los hombres y del miedo que atormenta a las mujeres en la actualidad. Con un enfoque feminista y confrontador, es como esta compositora noruega está construyendo su propio imperio para hacerlos sentir incómodos de forma subliminal, ya que sus composiciones no son nada difíciles de digerir e incluso, en su estructura existe una belleza natural que es capaz de cautivar y de inspirar a las personas a que estimulen su lado creativo para concebir experimentos con los que puedan compartir un mensaje contundente con el mundo.

La cosa es que Jenny Hval tiene un mensaje que va más allá de lo convencional. El feminismo que abunda en Apocalypse, girl, su nuevo álbum, no es uno que tenga como principal objetivo el atacar o dividir sexos. Al contrario, la intención del álbum está enfocada a orillar a la humanidad a que sufra una mutación, una reinvención de sí misma para alinear los pensamientos de los hombres y las mujeres en un entorno social en el que no exista una división sexista como la que siempre ha existido y que parece que jamás tendrá final. Pero su visión no está enfocada únicamente a la parte feminista, sino también a las problemáticas sociales a las que nos enfrentamos día con día gracias a los estigmas que nos atormentan y la falta de momentos íntimos con los que podamos sentirnos más libres.

El álbum arranca con una narrativa en la que parece dirigirse a una chica cuestionando sus experiencias en América, sus deseos por sentirse sola subculturalmente y la claustrofobia que se fue acumulando en su corazón mientras se encontraba en Nueva York. ‘I see no subculture, no future, no big sciense, no big bananas‘ son unas de las cosas que va depositado en nuestros oídos con una escalofriante simplicidad en “Kingsize” para eventualmente comenzar a cuestionarse sobre el significado de ‘Soft Dick Rock’. Con el paso de los segundos, parece que esa definición tiene qué ver directamente con una cuestión capitalista en un mundo dominado por el hombre. Al menos, musicalmente hablando.

Desde que lanzó Innocence Is Kinky, las cosas en el mundo de Jenny Hval se fueron basando exclusivamente en la exploración personal del cuerpo humano, pero en Apocalypse, girl optó por llevar su pensamiento a un terreno mucho más confrontador, polémico y directo. Las canciones son pequeñas obras de arte con las que va desnudando la fragilidad emocional que se esconde en su interior por medio de falcetos y melodías que dejan de ser algo hermoso para convertirse en una atormentadora secuencia rítmica impulsada por un hipnótico sintetizador en “Take Care Of Yourself”. El estilo que tiene para narrar algunas líneas en sus canciones puede ser comparado directamente con la dominante personalidad que tenía Lydia Lunch al momento de ofrecer narrativas en vivo.

Jenny Hval es una artista en toda la expresión de la palabra. Su estilo de composición es impresionante y la manera en la que toma recursos externos para complementar la lírica de canciones como “That Battle Is Over” es excepcional. ‘Merry christmas! The war is over...’ es una de las exclamaciones que aparecen en esta melodramática novela en la que cita directamente el escenario que pintó John Lennon en su momento, para ahora adaptarlo a un escenario en donde tiene fe en que algún día podrá escribir y sentirse libre cuando llegue a su fin el comunismo, el socialismo y el feminismo.

What’s wrong with me?‘ son algunas de las preguntas que se hace a sí misma para vincular directamente las canciones entre arreglos ambientales, armonías exquisitas y efectos que entrelazan sus finales para hacernos sentir como los únicos protagonistas de este montaje teatral que, en su formato en vivo, está siendo adaptado de forma literal. Apocalypse, girl desmantela por completo a la humanidad para exhibir lo pequeña que es en un mundo imposible de comprender. Es ahí donde los tonos etéreos y la tensión que se vive en “White Underground” viene a jugar un papel importante a través de desorientados efectos vocales que esconden dentro en efectos marítimos algunas referencias de las canciones previamente mencionadas.

El álbum es una maravilla de principio a fin, pero el corazón de Apocalypse, girl se hace presente en forma de una de las canciones más hermosas, fuertes y espectaculares que han aparecido en lo que va de la década titulada “Heaven”. Al inicio sólo está la voz de Jenny Hval al centro de todo, es como un momento en el que solamente estamos a solas con ella en un lugar completamente lejano, el cual poco a poco se va transformando en una pieza magistral a base de un contoneo rítmico, synths y una creciente devoción que nos va encaminando a uno de los segmentos vocales de Hval más cautivantes que le hemos escuchado a lo largo de sus cuatro álbumes de estudio (sin contar el experimento que hizo con Susanna el año pasado).

“Heaven” es su propia visión del cielo, la gloria, la religión y los estigmas que existen su alrededor desde un punto de vista personal. ‘i’m 33 now, that’s Jesus age‘ es la línea con la que este recorrido se va extinguiendo entre violines y una fuerza vocal que te sujeta desde el alma para no dejarte escapar. Por otro lado, es muy importante mencionar que en Apocalypse, girl existen aportaciones especiales por parte de Thor Harris de Swans, la maestra experimental de noise Okkyung Lee, Jaga Jazzist, Øystein MoenHåvard Volden, así que teniendo eso en cuenta resulta aún más atractiva la manera en la que todos los elementos experimentales se fueron alineando para darle vida a canciones que son muy fáciles de digerir por su belleza como “Sabbath”, pero que en su interior esconden un palpable oscuridad que termina acumulándose en la meditativa esencia de “Holy Land”, canción con la que esta producción va flagelándose a sí misma hasta llegar al climax.

Apocalypse, girl es la obra maestra de Jenny Hval. La pasión que existe en él, la delicadeza y la manera en la que se mete en el interior de las personas para darles un paseo por la realidad, es algo que muy pocos pueden hacer. Su voz conmueve, los arreglos instrumentales de las canciones son excelentes, su erotismo tiene clase y el enfoque con el que abarca la religión, el sexismo y las diferentes formas de expresión que existen en nuestra sociedad, es como una imponente escultura diseñada única y exclusivamente para ser alabada por su grandeza.

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