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COBERTURA

Tame Impala dio su concierto más grande en El Palacio de los Deportes

Por Ernesto Olvera
Fotos OCESA/Lulú Urdapilleta

Era un poco difícil pensar que Tame Impala podrían llenar todo el Palacio de los Deportes después de los shows que dieron con anterioridad en nuestro país, los cuales tuvieron una vibra un tanto extraña debido a que en su debut apenas y lograron llenar algunos espacios, y en su presentación del Vive Latino pues… ya saben, las cosas no son iguales (¿se acuerdan de Kasabian?)

Pero aquí están, Kevin Parker y compañía regresaron con Currents para ofrecer un concierto que al inicio lucía un poco exagerado, pero al final pudimos comprobar que el alcance de la banda se masificó de forma violenta tras la aparición de su tercer álbum de estudio, ya que incluso canciones que no tienen una estructura para ser coreadas como himnos de estadio, terminaron adquiriendo un mayor volumen como su clásica «Alter Ego».

Pero es natural, Tame Impala hace canciones que si bien tienen un toque psicodélico, las melodías son bastante accesibles y demasiado pegajosas. No por algo «Let It Happen», «Eventually» y la misma «Feels Like We Only Go Backwards» fueron de los momentos más coreados y Kevin Parker estaba consciente de ello, ya que en los lapsos de calma aprovechaba para invitar a la gente a cantar con él, porque de eso se trataban los cortes que no tenían un mayor debraye instrumental o momentos donde el bajo y la guitarra se encargaban de hacernos brincar como en «Elephant».

¿El detalle más importante de la noche? Este fue el concierto más grande que ha dado Tame Impala en sus años de carrera.

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El concierto fue corto, pero tampoco les podíamos exigir un concierto de más de 2 horas debido a que su catálogo aún no es tan extenso, con todo y que hasta se animaron a tocar un cover de «Daffodils» de Mark Ronson. A lo largo de su presentación las cosas se fueron desarrollando de la forma más natural de la vida. No hubo nada forzado y eso provocó que hubiera instantes donde parecía que Kevin Parker estaba teniendo un momento romántico con cada una de las personas que se encontraban frente a él.

En esta ocasión vimos a una banda mucho más confiada y que sabe perfectamente el efecto que ha provocado en nuestra mente con tan solo tres discos. Más allá de lo que vaya a suceder con ellos en el futuro, podemos decir que ya dejaron una marca imborrable en nuestro corazón (aunque suene super cursi).

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