Saltear al contenido principal

NOTICIA

‘Sin orden y vacío’: El sonido que definió a Godspeed You! Black Emperor

Por TARS

“Miré a la tierra, y he aquí que estaba sin orden y vacía;
Y a los cielos y vi que no tenían luz.
[…] Miré a la tierra, y era un caos total;
Miré a los cielos, y todo era tinieblas.
[…] Miré, y vi que el campo fértil era un desierto,
Y todas sus ciudades estaban asoladas delante del Señor,
Delante del ardor de su ira.”

Jeremías 4:23

En el libro sagrado de la religión Judía, la Torá, se menciona en Génesis 1:2 y Jeremías 4:23 la frase transliterada del hebreo “Tohu wa-bohu”, cuyo significado traducido más acertado es “sin orden y vacío”, y hace referencia a cómo era el mundo antes de que Dios separara la luz de la oscuridad. Ésta frase se puede apreciar en su idioma original en la portada de Slow Riot for New Zerø Kanada, el primer E.P. del ensamble canadiense Godspeed you! Black Emperor, y de cierta manera anuncia el trasfondo de su contenido, del cual vamos a hablar de manera especial en este aniversario de su nacimiento.

En este disco (hablando específicamente del formato físico) hay detalles que no podemos pasar por desapercibidos; en la contraportada se encuentran unas instrucciones en italiano de cómo armar una bomba ‘molotov’ y sólo en el lomo se menciona el nombre del álbum. Aparece de manera muy discreta el nombre de la banda, pero nada referente a las canciones. Para abrirlo se hace de manera opuesta a un disco o vinil convencional, haciendo alusión al idioma Hebreo, que se lee de derecha a izquierda, y en su interior podemos leer en ingles y en hebreo el texto de Jeremías 4:23-27, del cual ya se mencionó una parte anteriormente.

Grabado en 1998 en The Gas Station Studio, en Toronto, Canadá, fue masterizado por Metalworks, también en Toronto, pero se cree que estos últimos hicieron un mal trabajo y no fue sino hasta años después que la banda lo remasterizó y relanzó bajo su propio sello: Constellation Records. Fue lanzado de manera oficial el 08 de Marzo de 1999 y recibió elogios y muy buenas críticas, tal como una calificación 9/10 de Pitchfork e incluso el famoso sitio de consulta popular, Rate Your Music, lo ha catalogado como el mejor EP de la historia. Podría parecer un mérito exagerado para un trabajo de 28 minutos de duración dividido en 2 partes, pero probablemente es cierto.

Para entender el álbum debemos también conocer la banda. GY!BE es un grupo que nos ha demostrado que no basta con escuchar su música, también hay que examinarla y conocer su trasfondo, así como también fijarse en los detalles. Es común encontrar símbolos, frases o representaciones de la religión Judía en su trabajo, y de hecho es más notorio en su banda hermana Silver Mt. Zion.

Imaginemos que cada álbum o EP suyo es una película u obra de teatro distinta carente de visuales y que sólo se puede escuchar. Tiene su “presentación, nudo y desenlace”, y como toda película u obra, debe de tener una historia que te atrape, y si logras proyectarte en ella es todavía mejor. En Slow Riot for New Zerø Kanada encontramos un trabajo lleno de nostalgia, resignación y existencialismo. Al principio puede parecer ser todo pesimista, pero al final se siente una extraña satisfacción, como si de cierta manera uno se diera cuenta de una verdad interna que es triste, aunque necesitábamos saberla.

En un principio la atmósfera que nos envuelve es gélida y vacía, aunque densa al mismo tiempo. Dentro de esa extensa y oscura penumbra se siente que algo hay ahí, y que nos acecha de cerca. Por alguna razón nos sentimos solos, y mientras pasan los segundos aumenta la desesperación por encontrar algo “ahí”. La entrada delicada de las guitarras de los señores (semidioses) Efrim Menuck y Mike Moya llegan a manifestarse como un tenue haz de luz, que más que esperanza nos hace sentir melancolía, sensación que se incrementa conforme sube la agudeza de las cuerdas. Este dramático intro pertenece a Moya, canción nombrada así por el guitarrista y cofundador de la banda: Mike Moya (bastante obvio, ¿no?). Se dice que Efrim decidió nombrarla así porque andaba deprimido en ese entonces cuando Moya se salió de la banda, antes del lanzamiento oficial del EP.

Para la apertura de “Moya“, la banda decidió utilizar la composición de una ópera contemporánea llamada Symphony No. 3 Op. 36; “Symphony of sorrowful songs”: II, del compositor polaco Henryk Górecki como base, sustituyendo la voz femenina en soprano por las agudas guitarras ya mencionadas, las cuales logran su sonido distintivo gracias al uso de un par de simples desarmadores que “irritan” las cuerdas en distintas notas. Si a esto le agregamos el delicado violín de la Srita. Sophie Trudeau y el cello de la entonces chelista de la banda, la Srita. Norsola Johnson, se logra un lamento de cuerdas que se siente como un sollozo humano. Se vuelve una triste ópera sin voz.

(En ocasiones la banda escribe la canción en su setlist como Górecki en lugar de Moya).

«¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!»

-Dante Alighieri

Si estuviéramos dentro de la obra clásica La Divina Comedia, nos encontraríamos ahora frente a la entrada al Inferno. Los acordes en la guitarra de David Bryant nos dan la bienvenida a un mundo oscuro, deprimente. El ritmo de los bajos y las baterías nos hacen sentir en una tediosa marcha lenta y larga. Llega un punto del camino que todo es tempestad, caos y desesperación. De repente todo se vuelve sereno, como si llegásemos a un refugio. Una guitarra ahogada se escucha entre un vaivén de cuerdas que dan paso a la voz de un hombre. ¿Hemos llegado a un Purgatorio y encontrado a nuestro Virgilio?

Aquí inicia la segunda y última parte/canción de esta “historia” que lleva por nombre “Blaise Bailey Finnegan III”, o simplemente “BBF3”. Cuenta la leyenda que, cuando la banda se encontraba en Providence, Rhode Island, USA, se encontraron con un tipo por ahí al que entrevistaron (se dice que fue Efrim el entrevistador) y que les platicó una anécdota de su día, en la cual refleja su manera de pensar acerca de el gobierno y la gente. En resumen cuenta que obtuvo una multa por exceso de velocidad, y al irla a pagar aprovecha para ejercer su derecho a la libre expresión. De manera alterada habla de que no confía en el gobierno por mentirosos y ladrones (¿dónde hemos visto eso?) y reitera su repudio hacia el sistema y la gente que no quiere ver o aceptar que su país está en decadencia por su propia culpa y que no están preparados para lo que viene (de lo cual no quiso hablar).

Durante esta cátedra anarquista escuchamos una danza de sonidos, tanto cuerdas como percusiones, que nos hacen sentir intriga y nos pone a razonar por lo que dice este tipo. La tensión disminuye para procesar las cosas, pero sin haber un solo silencio. Se escuchan las guitarras murmurando, haciéndose su sonido más claro mientras una batería se escucha subir lentamente, como aumentando su energía. Una súbita descarga de platillos y crescendos nos hace regresar en sí para terminar de escuchar a este sujeto. De nuevo, el ambiente se calma. Un piano y un bajo melancólicos acompañan la ultima enseñanza y el poema que habla de cómo el sistema nos controla y no nos damos cuenta. *Nos lavan el cerebro”, dice él.

“Blaise Bailey Finnegan III” se convierte a partir de ahora en un charlatán, aunque no en un mentiroso. Su dichoso poema es, en realidad, gran parte de una canción de Iron Maiden llamada Virus, la cual fue escrita por su antiguo vocalista, Blaze Bayley (hasta el nombre plagió). Se cree que la banda no supo hasta después de este pequeño detalle, e incluso tienen otra canción donde usaron su voz (“Providence”, de su primer álbum; F# A# ∞).

Después de escuchar a ‘Bailey’, y de manera súbita, los instrumentos empiezan a moverse y a juntarse para llevarnos a una catarsis. Sentimos un conjunto de emociones que nos hacen pasar a través del frío e inerte purgatorio, donde nada importa, y algo nos jala una verdad o sentimiento desde adentro, y de repente… calma.

¿Llegamos al famoso Paraíso? No se siente como tal.

Sí, ahora todo es luz y se siente tranquilo y suave. Pareciera que unos ángeles nos reciben con sus violines, pero no se siente como algo bello. No es como lo imaginábamos. Es como si esta calma fuese eterna y no hubiera más. Sólo una infinita calma que se vuelve más silenciosa y tranquila con el tiempo, llena de una luz que velará por nosotros para siempre.

¿Es esto lo que realmente queríamos?

Parece que ahora quisiéramos regresar a ese mundo sin forma y vacío, a todo ese caos que nos mantuvo alejados de la realidad, aunque sea, por 28 minutos.

Noticias relacionadas

FILTER Playlist: L’Impératrice

L’Impératrice es un proyecto que en los últimos años ha pulido una personalidad bastante elegante…

Goat Girl: La verdadera atmósfera del post-punk

Goat Girl es un grupo que nos transporta por la verdadera atmosfera del Post-punk dejando esas variantes modernas surgidas de los memes y que muchas veces se utilizan para catalogar este género.

What’s new? 10 discos nuevos para Semana Santa

Finalmente llegó abril y con ello uno de los momentos más estresantes de la temporada…

The Crow: Un impecable soundtrack con The Cure, Nine Inch Nails y The Jesus & Mary Chain

En mayo de 1994 se estrenó uno de los proyectos más icónicos de la historia…

Midwest Side Story: El crudo y conmovedor documental sobre SALEM

SALEM tiene una historia repleta de altas y bajas, desde la división que provocaron en…

Death From Above 1979: Somos una resistencia y satisfacción a la música

Cuando Death From Above lanzó You're a Woman, I'm a Machine en 2004 el mundo pedía rock, las necesidades por explorar este género aumentaban con grupos como The Strokes, The White Stripes, Franz Ferdinand o Interpol.
Volver arriba