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ENTREVISTA

The Mission UK: Lo que llamábamos gótico se convirtió en un sub-género del post-punk

Por José Ignacio Hipólito

Wayne Hussey y Craig Adams tuvieron una vida bastante activa durante la década de los 80, formando parte de una increíble alineación de The Sisters Of Mercy, para luego dejar el proyecto de Andrew Eldritch para emprender su propia aventura con The Mission UK.

Si bien la alineación de la banda ha ido cambiando con el paso de los años, actualmente cuentan con el respaldo de Simon Hinkler y Mike Kelly, con quienes están ofreciendo una amplia cantidad de conciertos donde repasan tanto los clásicos de God’s Own Medicine, Children y Neverland, hasta sus más recientes producciones como The Brightest Light y Another Fall From Grace.

Próximamente la banda comandada por Wayne Hussey estará de regreso en México para ofrecer un par de presentaciones con Gene Loves Jezebel, así que tuvimos la oportunidad de tener una breve charla con él sobre el enfoque gótico y la intensidad de sus presentaciones durante los 80.

Filter: Quería empezar esta entrevista preguntándote acerca de la palabra gótico, ¿hay algo que quieras decir alrededor de la palabra? ¿te representa de alguna manera actualmente?

Wayne Hussey: No, con toda honestidad no realmente. Creo que cuando empezamos era la palabra más sencilla para definirnos, pero fue inventada por la prensa musical. También tiene una conexión con el mundo del que veníamos Craig y yo, que era el de The Sisters of Mercy.

En aquél entonces esa palabra era usada para describir una estética oscura, en la que se incluían todas las expresiones culturales: Literatura, música, pintura, etcétera. Pero yo creo que era una descripción algo simplona.

Nosotros veníamos del post-punk, ya sabes, el género que surgió después del punk, pero tenía un espectro bastante amplio; Echo and the Bunnymen, Depeche Mode, The Cure, Bauhaus y todo esto era parte de la sombrilla que todos llamábamos post-punk. Entonces lo que llamábamos gótico se fue convirtiendo en un sub-género del post-punk. Al final del día yo diría que el gótico eran todas esas personas que gravitaban las unas a las otras con un gusto estético similar.

El problema fue cuando el género entró al mainstream. Cuando cualquier fenómeno cultural logra una popularidad masiva, se diluye y pierde su filo, y a mediados de los 80, el gótico, al menos en Inglaterra, se volvió muy popular, y de repente estaba de moda pertenecer a esa subcultura. Empezaron a exigir uniformes, no sólo en la manera en la que te tenías que vestir, también en la música que escuchabas.

Para mí todo es música, como debe de ser. No existen etiquetas.

F: ¿Qué tan diferente es subirse a tocar en vivo ahora, a cómo era en 1986?

W.H: En 1986, cuando empezamos la banda, tuvimos un momentum tras salirnos de The Sisters of Mercy y nos volvimos muy populares, muy rápido. Estuvo muy loco. Había muchas drogas involucradas, estos días ya no tanto, pero en aquél entonces, éramos capaces de dar shows increíbles. Derretimos muchas caras y oídos.  Actualmente somos más moderados con todo. Somos más consistentes en todo lo que hacemos, sobre todo cuando se trata de tocar en vivo.

La energía del pasado yo se lo atribuyo a rendirse al momento y creo que las drogas nos ayudaban a vivir cada momento como si fuera el último.

F: ¿Te podría preguntar cuáles eran las drogas que consumían en aquél entonces?

W.H: ¡Claro! Consumimos todo lo que tuviéramos enfrente. Las drogas de mi elección eran el speed y el LSD.

F: Me imagino que ayudaron mucho en la producción de sus discos…

W.H: En realidad no se puede hacer mucho mientras estás bajo la influencia del LSD, pero pasamos mucho tiempo en el estudio consumiendo drogas.

F: ¿Qué tan difícil es construir un setlist? Me imagino que es complicado dado que tienen 11 álbumes y muchas canciones en su repertorio. ¿Hay canciones que se sienten comprometidos a tocar, como por ejemplo “Wasteland”?

W.H: En 2020, antes de que empezáramos a girar por el Reino Unido, perdimos a nuestro baterista. Decidió que ya no quería salir de gira para así pasar más tiempo con su familia, entonces tuvimos que encontrar a otro baterista. Es un joven de Estados Unidos que trajo consigo la energía que nos faltaba.

Con nuestro baterista del pasado tocábamos, a lo mucho, 25 canciones, y ahora, con nuestro nuevo baterista, podemos hacer hasta 32 canciones en cualquier noche.

En cuestión de los setlists siempre cambiamos las canciones porque así, la banda se mantiene interesante para nosotros y para la audiencia. En Europa e Inglaterra hay gente que nos sigue de concierto a concierto y si eres una de esas personas y escuchas las mismas canciones siempre, te vas a aburrir.

El setlist lo decidimos el mismo día del show, a veces hasta una hora antes de que nos subamos al escenario, y sí, sí hay canciones que sentimos que tenemos que tocar y también reconocemos que hay personas que sólo nos van a ver una vez y tienen cierta expectativa por escuchar ciertas canciones.

No puedes sólo tocar canciones nuevas y tampoco sólo canciones viejas, tomamos canciones de todos los periodos de la carrera de la banda, pero sí hay canciones que sentimos que tenemos que tocar en vivo, como por ejemplo “Wasteland”, pero ha habido épocas en la que la dejamos de tocar porque estábamos hartos de ella.

F: A lo largo de su carrera le han abierto a varias bandas, por ejemplo, en unas semanas vienen a México para abrirle a Gene Loves Jezebel, pero también le han abierto a Alice Cooper. ¿Cuál es la diferencia entre abrirle a una banda y tener un show propio?

W.H: Siempre preferimos tener un show propio. Recuerdo que hace muchos años, tuvimos la oportunidad de salir de gira con Robert Plant, y nosotros éramos grandes fans de Led Zeppelin, entonces estábamos muy emocionados, pero las audiencias fueron de las más difíciles de complacer. Yo no me divertí mucho en esa gira.

Siempre es preferible tocar para nuestra audiencia, aunque sean shows más pequeños. Aun así, no descarto que abrirles a otras bandas más grandes te da la oportunidad de llegar a más personas.

F: ¿Cuál dirías que es el legado de la banda? ¿o aún no llega el tiempo de rememorar y pensar en el pasado?

W.H: La banda se formó a finales del 85, entonces, hemos sido una banda cerca de 37 años y a pesar de los años, aún podemos salir de gira en todo el mundo, tal vez no con una audiencia tan grande como alguna vez la tuvimos, pero el hecho de que todavía lo podamos hacer y además, vivamos de ello, me enorgullece. Amo hacer música y seguir en esta banda se siente como una bendición.

Como agrupación, creo que con el tiempo hemos sido menos crueles con nosotros mismos, ya no existen las tensiones que tal vez teníamos cuando éramos jóvenes.

En cuanto a nuestro legado, yo no soy nadie para decir qué hemos dejado alguna marca, obviamente estoy orgulloso de la música que hicimos, pero hay cosas de las que tampoco me siento orgulloso, pero creo que eso es parte de ser un creativo.

Me gusta pensar que todavía tenemos algo que decir, cuándo y cómo lo haremos, no lo sé, pero siempre tenemos la creatividad latente en nosotros.

F: ¿Hay planes para un nuevo álbum?

W.H: No, desgraciadamente no hay planes para otro álbum, pero últimamente he estado sintiendo las ganas de hacerlo, aún no estoy seguro de lo que será o cómo lo haremos. Básicamente he estado escribiendo canciones y estas podrían terminar en una nueva producción discográfica de The Mission UK o en un álbum instrumental solista. No lo sé.

Este 18 de octubre The Mission UK se presentará con Gene Loves Jezebel en el C3 Stage de Guadalajara y un día después en el Auditorio BB de la CDMX.

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