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Bifrontismo y el arte de hacer ruido desde el silencio

Hay bandas que parecen hechas para los reflectores y otras que, como Bifrontismo, parecen habitar más cómodamente en la penumbra. «filmes del cuarto oculto», su reciente EP, es un recordatorio de que a veces la música más poderosa no es la que busca imponerse, sino la que invita a entrar.

El dato no es menor: el EP fue grabado en un home studio ubicado en un entorno rural a las afueras de Guadalajara. En una industria donde grabar en estudios emblemáticos o con productores de renombre se ha convertido casi en un requisito de validación, Bifrontismo eligió el camino opuesto. No por falta de opciones, sino por convicción. El aislamiento del campo, el silencio que solo la distancia de la ciudad puede ofrecer, se filtró en cada una de las cinco canciones. Hay en ellas una calidez artesanal, una intimidad que ningún equipo costoso puede comprar.

El origen de la banda refuerza esta idea. Nacieron en octubre de 2021, en plena pandemia, cuando el mundo se detuvo y muchos se vieron obligados a mirar hacia adentro. No buscaban un contrato discográfico ni hits radiales; buscaban un refugio. Un espacio donde la incertidumbre y la angustia pudieran transformarse en algo tangible, en sonido, en historia. Ese espíritu de resistencia silenciosa sigue intacto en «filmes del cuarto oculto».

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El EP aborda la pérdida desde distintos ángulos. No hay aquí falsas promesas de superación ni finales felices forzados. Hay, en cambio, una aceptación melancólica de que a veces las batallas se pierden. El cierre instrumental, «arco», es quizás la declaración más clara de esta filosofía: «solo queda sentarse a apreciar la calma entre las ruinas». No es un mensaje triunfalista, pero es profundamente humano.

Lo que distingue a Bifrontismo no es la innovación radical ni los alardes técnicos. Es la honestidad. En un panorama musical donde las canciones parecen cada vez más diseñadas por algoritmos para maximizar retención, una banda que se toma el tiempo de gestar sus temas entre ensayos y conversaciones de bar, que los graba en su casa en medio del campo, que se atreve a titular sus canciones en minúsculas y a escribir sobre brujas y fantasmas como metáforas del dolor real, resulta casi subversiva.

«filmes del cuarto oculto» no es un EP para todos, y eso está bien. Es para quienes entienden que la música puede ser un refugio, no solo entretenimiento. Para quienes no temen a la oscuridad porque saben que, a veces, es el único lugar donde se puede estar a salvo. Bifrontismo no está tratando de salvar el mundo ni de reinventar la rueda. Solo están haciendo lo que saben hacer: transformar el dolor en belleza. Y en tiempos de ruido, ese silencio habitado vale más que cualquier estruendo.

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