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NOTICIA

Crónica de un festival anunciado. Outside Lands en San Francisco, California. Parte II

Texto y fotos, Ahmed Bautista

Es el segundo día y nos cuentan que existe una leyenda en el hotel que dice que en nuestro piso (sí, el cuarto piso), se aparece el fantasma de la hija del dueño, quien falleció en lo que antes era una suite. ¡Cada vez el viaje se pone más interesante!

 

San Francisco es reconocido por su buena comida y nosotros lo queremos comprobar todo el tiempo. En esta ocasión buscaríamos una opción local. Un pequeño comedor de comida árabe atendido por los amables dueños fue la opción. Su nombre es “Pitas Café” y tiene un schwarma brutal entre toda su oferta culinaria. Lo encuentran en Sutter Street, antes de llegar a Van Ness.

 

 

Nuestro recorrido hacia el muelle continuó pero esta vez no sería caminando, sería a bordo de un trolebús antiguo. Para ser más exactos, nos subimos al Trolebús número 1075 que hace muchos años transportó gente de St. Louis, Missouri a Granite, Illinois, cruzando el Río Mississippi. Dentro de él se encuentra toda su historia, como un museo rodante.

 

 

Este transporte nos llevaría hasta nuestro objetivo del día: Pier 39 o Fisherman’s Wharf. Una vez pasando la zona llamada «Embarcadero» llegamos a la última parada de la ruta. El muelle 39, una zona llena de tiendas, bares, cafés y restaurantes junto a la bahía. Entre los atractivos está un acuario, el mirador y los viajes en barco para visitar los sitios históricos.

 

 

La sugerencia es llegar muy temprano a la zona para poder realizar todas las actividades que sean posibles. Nosotros decidimos subir al barco en su última salida para poder estar en él mientras el día se terminaba y la luz se iba. En la ruta nos tocó ver (de muy cerca) el Golden Gate, Alcatraz y una gran panorámica de la ciudad. Totalmente recomendable el viaje, pero recuerden llevar ropa abrigadora si piensan estar en la cubierta del barco.

 

Para terminar el día quisimos visitar un lugar del que habíamos leído por ahí, el restaurante asiático “Golden Era” ubicado en O’Farril y Jones. A pesar de llegar a punto del cierre, al ver nuestras caras de hambre y cansancio, la señorita decidió hacer una excepción y recibirnos. Siempre se lo agradeceremos… ¡Nos salvó! Cantidades enormes de comida, precios accesibles y excelente sabor, hacen de este restaurante de comida vegana una increíble opción para cerrar el día.

 

 

Debo confesar que en algunas ocasiones el tofu logró engañarme y me hizo pensar que sí estaba comiendo carne. Otra razón para que este carnívoro quiera volver.

 

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