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NOTICIA

Crónica de un festival anunciado: Día 3 de Outside Lands

Fotos y Texto Amhed Bautista

El ultimo día del festival (y el penúltimo día en la ciudad) empezaba.  Me desperté con sentimientos encontrados. Una sensación agridulce de saber que lo había logrado pero también darme cuenta que estaba por terminar. Así me pasa siempre cuando me la paso tan bien.

Sacrificio sería la palabra que definiría al día entero.

Temprano me separé de las chicas con las que viajé para poder cumplir con 2 metas: los infernales encargos familiares (cada que salgo del país) y visitar uno de los museos que siempre he querido ver, el San Francisco Museum of Modern Art (SFMOMA).

Llegué rapidísimo con sólo un bus desde el hotel y listo. Ya estaba ahí, entrando de inmediato y ahorrándome la fila por haber comprado ese pase de turista que incluye varias atracciones (¡bien!).  El tiempo se fue volando con la exposición de la colección permanente de arte moderno que alberga el museo. Piezas de todo el siglo pasado, desde Diego Rivera, Frida Kahlo y Orozco, pasando por Picasso, Dalí, Mondrian, Klee hasta Warhol. Todo en un sólo edificio… Y qué edificio. Llegué al ultimo piso y me esperaba la expo de Cindy Sherman. Reconocida artista contemporánea que es famosa por sus autorretratos que critican a la sociedad. Es una expo impresionante y dura hasta el 8 de Octubre, por si piensan visitar la ciudad. Acabando me di cuenta que había pasado ya más de 3 horas ahí y pude haber invertido 2 horas más. Pero no, el ultimo día del festival me esperaba en el parque.

De regreso al hotel hice las compras relámpago y llegué. Dejé unas cosas y me dirigí al parque Golden Gate. El recorrido tuvo que ser en taxi pues tomar el autobús después de medio día es imposible. Todos van llenos  y pierdes el tiempo en la parada. Lo bueno es que los taxis en San Francisco no son tan caros o las distancias no son tan largas como las conocemos en todo EEUU.  Por ejemplo, en Los Ángeles ni en Chicago es recomendable tomar un taxi,  es una forma rápida de perder dinero. En San Francisco es todo lo contrario. Por 15 USD llegas a tu destino. Casi siempre.

Llegando al Parque, como ya les había platicado, tienes que bajarte y caminar. Después de unos minutos llegué a los famosos Jardines Japoneses y el DeYoung Museum. Ambos ubicados dentro del Golden Gate Park. Las colas eran inmensas (sí, se me olvidó que para eso son los domingos) y tuve que -una vez más- decidir no entrar. Prefería no perder más actos de Outside Lands y también definir que era mejor volver en otra ocasión a la ciudad (y con más tiempo) que ver todo “a las carreras” y no disfrutarlo como se debe. Al final, el arte y los paisajes no son comida rápida. Además, ya había sacrificado a Jovanotti, Tom Morello y Franz Ferdinand. No quería perder más.

Caminé hasta los “rides” gratuitos y llegué al festival.

Estuve en tiempo perfecto para ver a Regina Spektor y comer algo. Después el plan con otros amigos sería ver a Santigold y volver para Jack White. Sin embargo, la cantidad de gente, la distancia y el cansancio lo hicieron imposible. La he visto en incontables ocasiones y un show de Jack White solo jamás. Quería verlo completito y valió la pena. Gran show. Tocando todo lo que quiso. El público feliz.

De ahí tendría la oportunidad de ver a Bomba Estéreo y Bloc Party al otro extremo del festival. Mientras los colombianos tuvieron una buena cantidad de gente en un escenario pequeñito, y lograron una gran respuesta; los ingleses abarrotaron el escenario secundario llamado Twin Peaks. Hace muchos años no los veía en vivo y fue un enorme gusto ver que juntaron a decenas de miles de personas que no dejaban de cantar y bailar antes los éxitos conocidos y que permanecían expectantes ante las canciones nuevas. Ojalá su nuevo álbum sea un gran regreso para ellos.

De ahí sólo quedaba una última decision: Stevie Wonder  o Skrillex. Para mí no era ningún sacrificio, vería a Stevie Wonder. Ambos actos son un tipo de fiesta muy diferente pero eso sí, una fiesta perfecta para cerrar el festival que tiene para todos los gustos.

La noche había caído, la neblina también y a todos se nos olvidó el cansancio por un ratito.

Salimos y decidimos cenar y tomar unos tragos por última vez en la ciudad con varios amigos mexicanos que nos encontramos. El lugar elegido: otra vez burritos en la “Zona Rosa”.

No recuerdo cómo acabó el día, pero recuerdo cómo empezó el siguiente.

El último día en San Francisco fue muy rápido. Baño, vestirse, organizar maletas y salir.  Todos en esta ciudad son amables y sonrientes, y el chofer del shuttle que vino por nosotros no era la excepción. Nos escuchó platicando sobre unas compras que nos faltaron en Amoeba y nos sugirió por 15 USD llevarnos a la tienda y esperarnos para que compráramos algo de comer en algún lugar cerca.

Nuestros últimos minutos en la ciudad y después todo un día entre aeropuertos, aviones y escalas. Es por eso que hasta hoy puedo contarles mi historia.

La conclusion: Outside Lands y San Francisco valen mucho la pena. Son una ciudad y un festival al cual debe uno volver, y traer a más gente para hacer la experiencia aún mejor. Eso sí, con muchos más días en el viaje para aprovechar en serio.

Muchas gracias a Filter México y a Vans por darme la oportunidad de venir y compartir con ustedes mi experiencia. Ha sido uno de los mejores viajes de mi vida. Y gracias a ustedes por tomarse el tiempo de leer estos textos.

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