Fotos y texto por Rodrigo Jardón
Las ciudades de Tapachula en el estado de Chiapas, México, y Tekun Umam en Guatemala están divididas por la frontera física del río Usumacinta. Para cruzarlo sólo es necesario pagar 20 pesos y subirse a la “cámara”: una especie de lancha hecha con el interior de una llanta de camión y cubierta por tablas de madera.
Una vez arriba, uno puede ir acompañado de costales de mercancía o de alguno de los miles de migrantes centroamericanos que, persiguiendo el “American Dream” en los Estados Unidos, han optado por hacer México su residencia definitiva para estar cerca de su cultura, pero escapando de la violencia y la pobreza en los barrios más pobres de sus países de origen.
El siguiente ensayo fotográfico ofrece imágenes del contexto en el que viven los migrantes centroamericanos en la ciudad fronteriza de Tapachula. Hondureños, nicaragüenses, salvadoreños (y en menor medida panameños y costarricenses) han formado colonias y encontrado el trabajo que en sus países no hay, principalmente como albañiles, trabajadoras domésticas y prostitutas.
Las imágenes muestran como los “mojados” cruzan el río Usumacinta, así como los espacios en donde sus familias desarrollan su vida: la plaza pública de Tapachula, los mercados, las casas de cambio, las calles en donde transitan y los hogares que habitan.

























