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[Reseña] Mikky Blanco: A veces, menos es más y mejor


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Por Cristina Salmerón

Muchas veces, el éxito de un concierto se mide por el número me gente que asiste, pero hay ocasiones que no es así, bueno al menos para el público y los músicos, no para los organizadores.

Éste fue el caso del show que dio Mikky Blanco en el auditorio BlackBerry, donde todo pintaba para ser un desastre, pero al final, la noche fue bastante divertida.

Dos horas y media de retraso para que comenzaran a tocar las bandas; se había anunciado a un grupo sorpresa y ésta comenzó a tocar a las 22:30 horas con algunas fallas en el sonido.

Luego, el público se enteró de que la banda neoyorkina Parquet Courts no tocaría, así que solo quedaba esperar a que apareciera el alterego femenino de Michael Quattlebaum Jr. un rapero, poeta y actor llamado Mikky Blanco.

“Hazze. Boogie. Life” fue la rola que abrió la noche. Unas 200 personas rodeaban el escenario y miraban con encanto a un hombre negro que mostraba su torso desnudo y se contoneaba cantando sus rimas.

No hubo un montón de músicos arriba, solo un dj y Mikky Blanco que llenaba el escenario con sus movimientos, con su sudor y sus sensuales cantos.

Al haber poca gente, él se sintió libre de bajar y rapear con los fans, les cantó al oído, los invitó a moverse como él.

De repente, Mikky Blanco se quedó callado y tras ese silencio, comenzó a entonar “I wanna be loved by you”, canción icono de Marilyn Monroe. La gente acabó de enloquecer. Y la noche terminó con unos versos más.

Haber tenido por cerca de 70 minutos a este cantante tan entregado con su público, mereció las horas de espera y la ausencia de Parquet Courts.

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