Por: Karina Cabrera
Centro cultural, punto de reunión o, como dice Johnny Marr, el lugar donde descubres que pasarás los siguientes fines de semana de tu vida. Si en los filmes I Need That Record! The Death (or possible survival) of the Independent Record Store conocimos todos los datos y estadísticas que doblegaron a ese sector de la industria y en Sound It Out descubrimos los detalles que permiten sobrevivir a una sola tienda, en Last Shop Standing obtenemos algo más cercano, se trata de la historia oral de la música a través de los dueños de 21 tiendas de discos en el Reino Unido.
Basado en el libro del mismo nombre escrito por Graham Jones, es un documental dividido en tres actos (surgimiento, caída y renacimiento) donde el dueño de cada tienda explica su experiencia dentro de la independencia, exponiendo los tiempos en que el ciclo de descubrimiento de una canción iba ligado a caminar hasta un anaquel y pedir consejo a un melómano que tenía la dicha que le pagaran por hacer recomendaciones, la forma en que la industria se llenó de abogados y contadores en vez de gente dedicada a la música, el desplazamiento del vinilo con la llegada del CD, la colocación del disco como producto de conveniencia e impulso en los supermercados y como a finales de los 90 el declive llegó con la era del download y la posibilidad de tener toda tu colección en un aparatito que cabe en la palma de tu mano.
Dada la importancia de las tiendas en ese país, que nos lleva más allá de las obsesiones/pasiones que reveló de alguna manera Nick Hornby en su libro High Fidelity y nos deposita en el único lugar donde se podía escuchar música “moderna” debido al cerco sonoro impuesto por la BBC y que derivó en muchos jóvenes no sólo escuchando estaciones de radio pirata, sino también encantados de refugiarse en un lugar donde se hablaba, consumía y, por consecuencia se creaba música. No es de extrañarse que su extinción sea un tema que preocupe.
Last Shop Standing no es sobre hablar de rarezas, famosos compradores o listas interminables para crear un mixtape perfecto, es sobre descubrir la evolución de la música y su consumo a través de los dueños de las tiendas independientes, un recorrido que incluye la primera caja de discos de Elvis Presley que llegó a Inglaterra, el desarrollo del coleccionismo, los asiduos compradores de Liverpool que se convirtieron en cuatro tipos excesivamente populares, la era dorada del disco como objeto de contemplación y descubrimiento en la década de los 70, el punk como una posibilidad de desarrollo de más tiendas y disqueras independientes, pero también es sobre los representantes de sellos discográficos más interesados en comprar almas que en vender álbumes, el control de las listas de popularidad y ventas extras para influir en la opinión de programadores de radio.
Libre en su mayoría de una banda sonora y material de archivo, sobresale por las múltiples anécdotas que establecen varias épocas y formas de escuchar, consumir o incluso vivir. Aunque la película de Pip Pipper es más sobre una lamentable pérdida, ya que de las dos mil 200 tiendas que existían en la década de los 80 en el Reino Unido, sólo sobrevivieron 269 para 2009 (agregando dos que desaparecen en el transcurso del filme), Last Shop Standing no es un conteo regresivo hacia la extinción, por esa razón concluye con el resurgimiento, la nueva época en que el vinilo de 180 gramos vuelve a ser un fetiche, donde se agradece el Record Store Day con sus 400 lanzamientos exclusivos; y personas como Norman Cook, Richard Hawley, Johnny Marr y Paul Weller nos recuerdan qué se sentía que no trataran de venderte lo que conocías, sino lo que aún no habías escuchado.
Last Shop Standing: The Rise, Fall and Rebirth of the Independent Record Shop es parte de la sección Cuadrante de Distrital 2013, la película se exhibirá el día de hoy, sábado 8 de junio, a las 15:00 horas en el Cine Tonalá.






