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NOTICIA

Outside Lands 2014 (Sábado)

Outside Lands (Sábado)

Por Jorge Kundig 

La brecha generacional

Uno de los aspectos más interesantes a observar en un festival de música como Outside Lands es la variedad de gente que asiste. Un sinfín de intereses, gustos y estilos se amalgaman no sólo en los artistas que se presentan, sino en las personas que van a verlos. Y me parece que la mayor diferencia que hay entre la gente se da por la edad, por la generación a la que pertenecen.

A cierta edad, ya no se pueden hacer muchas cosas que quizás a los 21 no representaban ningún problema. Los gustos cambian, la energía no es la misma, las prioridades se modifican y por lo tanto la experiencia es completamente distinta.

En principio, cuando uno es más joven tiene como principal objetivo ver a la mayor cantidad posible de bandas y artistas cada día. Esto implica un desgaste de energía más grande, pues hay que trasladarse constantemente entre diferentes escenarios (a veces con distancias considerables), lo cual muchas veces implica el perderse de otras pequeñas experiencias que el festival ofrece. En nuestro caso, preferimos quizás sacrificar el ver el set completo de una banda para poder disfrutar también una deliciosa degustación de quesos y vino de la región. Explorar los diferentes stands, descubrir los escenarios alternativos e incluso darse el tiempo de apreciar la espectacular vista que el Golden Gate Park tiene.

Cuando eres joven, no te importa quitarte la ropa a pesar del frío mientras enloqueces viendo a Capital Cities entre otros varios miles de espectadores. Al crecer, prefieres quedarte un poco más atrás, en la comodidad y el calor que una chamarra (que compraste justo antes de ir al festival al sufrir el clima) te da. Cuando eres joven, puedes aburrirte con las apacibles melodías de Death Cab for Cutie y preferir estar viendo a Duck Sauce, mientras que cuando creces disfrutas las canciones de Ben Gibbard y compañía y recuerdas cuando le dedicaste I Will Possess Your Heart a esa chica hace varios años.

Cuando eres joven, prefieres comer en el puesto más abandonado del festival, pues implica hacer una menor fila y perder menos tiempo, a pesar de que tu quesadilla coreana sea vomitiva. Cuando creces prefieres llegar un poco más tarde al festival, pero darte el gusto de disfrutar de las excelentes propuestas culinarias de la ciudad –San Francisco es sin duda un paraíso gastronómico.

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Cuando eres joven, quieres cerrar el segundo día del festival a tope con las rimas y beats de Macklemore y Ryan Lewis. Si eres mayor, consideras una mejor opción ver a una leyenda viviente como Tom Petty y los extraordinarios Heartbreakers, y moverte entre los otros abuelos al ritmo de Runnin’ Down a Dream, Mary Jane’s Last Dance o American Girl.

Cuando eres joven, incluso te quedan energías para bromear, jugar y planear la fiesta cuando vas de regreso en el camión. Para los mayores, ese es el momento ideal para descansar un poco y reponer fuerzas… para ir a un showcase de Gold Panda en un bar del centro de la ciudad. Después de todo, no somos tan viejos.

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