Fotos: Santiago Covarrubias
Por Óscar Villanueva
Baila por que fue un mal dia, baila mas por que fue un gran dia…
Por fin Robyn nos visitó -aleluya!-, después de tantos años de estarla esperando. La cantante, productora, compositora y DJ nos ofreció un vórtice de presentación en el Palacio de los Deportes y lo mejor de todos es que traía una acompañante muy especial con ella: Lykke Li, que después de un largo tiempo regresaba a la Ciudad de México.
Robyn, es de ese grupo de artistas que esconden letras melancólicas, devastadoras inclusive acerca de los malestares del corazón entre beats y ritmos para dejarlo todo en la pista. Una brillante observadora de la condición humana que gracias a eso ha logrado conectar a partir de sus canciones con millones de escuchas por todo el mundo a través de su propia disquera, Konichiwa Records. Empezando con un sonido derivado del R&B, a partir de su reinvención hacia un electro pop con su disco homónimo de 2005, comenzó su ascenso como referente en los clubes y pistas.
Baila para superar esas horas perdidas en el tráfico, baila mientras se prepara la comida con amigos…
Aunque el concierto de Lykke Li fue corto (alrededor de 40 minutos), nos ofreció un gran repaso de su carrera incluyendo canciones tan finas como «No rest for the Wicked», «Little Bit», «Sex money feelings die» y una gran versión de «Possibility», aunque el momento de confusión fue cuando interpretó «Cucurrucucú Paloma» y nadie le siguió la cantada por que nadie se la sabía (que oso que la gente no se sepa esa canción), entonces terminó abandonando el intento, cerrando su presentación con la ya icónica «I Follow Rivers». Regresa pronto Lykke Li, ahora solita para poder escucharte más.







Baila solo en ropa interior como esa escena de Tom Cruise, baila como Ferris Bueller en la carroza conmemorativa …
Desde el primer momento Robyn salió con todo, con el combo de «Blow my Mind»-«Femmebot»-«Talk to Me», y rara vez nos dejo momento para sentarnos, continuando en la lista de interpretadas su mas reciente exito «Dopamine», «Life», «Honey», su versión de su colaboración con Jamie xx titulada «Life», un remix de «Don’t Fucking tell me what to Do» con elementos de Madonna y Britney, «Indestructible», «Sucker for Love» y cerrando el set principal con un dueto de su otra abridora, Zhala, de «With every Heartbeat». El momento introspectivo del concierto llegó cuando Robyn se tomó (y nos ofreció) un necesario descanso y acompañada de Lykke Li nos regaló una versión muy vulnerable de «Be Mine» para después interpretar solita en versión acústica «Show me Love».





Para el encore Robyn nos despidió con la misma intensidad con la que empezó el show, después de agradecernos de estar oyendo y esperándola todo este tiempo. «Missing U», «Call your Girlfriend» y una de las canciones más perfectas para soltarse y que encapsula maravillosamente el sonido de Robyn: «Dancing on my Own», el Palacio de los de Deportes casi se cae de la forma como la gente recibió la cancion. Al terminar, una lluvia de glitter bañó a Robyn, dejándola como una estatua plateada, no podía ser más adecuado ese final para una noche de constante baile.
Baila aunque tengas roto el corazón, baila porque encontrarás el amor nuevamente…








