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NOTICIA

[Reseña] Jon Hopkins en México

 

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Por Liliana Ruiz-Healy

Fotos por José Miguel Barberena.

El cuarto disco de Jon Hopkins Immunity, es intoxicante, tanto que inspiró a muchos a tener una noche épica y llena de buenas expectativas. La realidad: no salió tan increíble. Nada que ver con Jon Hopkins, él hizo su trabajo perfecto, fue la falta de organización.

Get Move, promotora encargada del evento tuvo algunas fallas que hicieron pasar a muchos de los asistentes un mal rato. Y parece ser que a Hopkins igual. En un inicio todo iba a ser en la terraza del Hotel Marbella, después nos enteramos que sería en otro lugar, el cual no se hizo público hasta unos días antes. Mucha intriga en este evento. Un día antes (jueves por la noche) Jon Hopkins tuiteó que estaba camino al DF y que tocaría en la terraza del Hotel Marbella…. ¿Cómo? ¿No estaba enterado que ya se había cambiado el lugar? El mismo viernes Hopkins tuiteó el cambio de lugar y parecía ser que ya todo estaba en orden.

Un par de horas de retraso al llegar al evento, esperando en la lluvia sin saber qué estaba pasando empezaron a poner a la gente de mal humor y ansiosa. Se entiende que a veces hay imprevistos, pero hoy en día hay medios de sobra para informar a la gente acerca de un atraso y en vez de tenerlos de malas esperando, podrían quedarse en un bar o en casa echando la precopa agusto.

Después de ese mal rato, pudimos ver a Jon Hopkins y todo mejoró. Sin tener la culpa, Hopkins se veía apenado, le aplaudió al público y empezó a hacer su magia. Fans anclados frente a él, mujeres (y algunos hombres) estupidizadas con su encanto. Este hombre sabe lo que hace. En cuestión de segundos se nota su amor por la música y el baile. Como si fuera un piano, jugueteó con dials y faders frente a él con sus dedos largos (no puede negar su formación de pianista).  Sin pausas para recibir aplausos o pausa entre tracks, provocó en su público cambios de ánimo constantes, hipnotizándolos entre texturas y sustancias musicales, sabiendo que eventualmente llegaría la caída. Pero a Hopkins le gusta jugar con la audiencia; la mantuvo flotando, llevándola en todas las direcciones que le fueron posible y cuando había segundos de silencio todos suspiraron encantados.

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Desde el inicio el lugar se llenó con capas de beats repetitivos hasta llegar a un éxtasis que nos hizo olvidar todas las manoseadas que nos acomodan al estar entre tanta gente. Hopkins nos hizo bailar y sudar. Para sorpresa de muchos, «Open Eye Signal» y «Collider» fueron de las primeras canciones en escucharse, dejándonos saber que tenía algo bueno que ofrecer en su set. Es evidente que disfruta tocar su música; bailó y se movió todo el tiempo con ella y aunque pocas veces volteó a ver a su público, cuando lo hizo, sonrió de una manera tímida y muy agradecida. Por todo esto, nosotros también le agradecimos.

Ok sí, el comienzo de una noche mala se olvidó, pero es importante que el promotor cuide la comunicación entre público, artistas y medios. Cuando los promotores presentan buenas propuestas los medios siempre estamos felices de apoyarlos para difundirlas, el público irá sin duda alguna y el artista se sentirá halagado y agradecido al ser bien recibido en otro lado del mundo, pero eso no garantiza nada si no se cuidan los detalles y la atención. Al final muchos salimos satisfechos al ver a Jon Hopkins a centímetros de distancia tocando su bellísima música.

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