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NOTICIA

Iceage y el intrigante circuito musical de Copenhague

Para hablar de una banda como Iceage tenemos que aprendernos muy bien los nombres de sus integrantes para comprender la cadena que poco a poco se comienza a formar al indagar en lo que ocurre en Dinamarca. Pero en esta ocasión todo se puede resumir en la figura de Elias Bender Rønnenfelt.

Cuando Iceage editó su primer demo en formato de casete, la banda ni siquiera podía salir de su país por falta de dinero, y principalmente porque aún no terminaban la escuela cuando ya estaban tratando de grabar su aclamado debut, New Brigade, así que todo el fenómeno que se desató en torno a ese disco fue ocurriendo hasta que se graduaron, y desde entonces una camada de actos de su natal Copenhague han estado siendo arropados por ellos. Con un poco de punk, un poco de post-punk, y una versatilidad emocional que los empuja a crear sonidos llenos de poder sin caer en las fórmulas cliché de una típica canción de rock & roll, Iceage ha creado dos sólidos álbumes que definitivamente deben de tener en su colección discográfica.

Además, aunque han demostrado que no necesitan recurrir a la creación de covers para rellenar el contenido de sus dos discos, la realidad es que rendirle tributo a sus influencias es algo que disfrutan bastante, e incluso en su debut incluyeron un cover de «Count Me In» de la banda de hardcore Sexdrome.

Ahora bien, Elias Rønnenfelt es tan sólo un ejemplo de lo camaleónico que es el estilo de los daneses para crear música tomando el punk como punto de partida. Él no nada más está al mando de los confrontadores shows de Iceage, sino que también ha creado pequeños sencillos en solitario bajo el alías de Marching Church, en los cuales le va rindiendo tributo al neo-folk que Death In June fue consolidando a finales de los 80.

A partir de aquí, los vínculos comienzan a generarse principalmente por uno de los sellos discográficos más importantes del sector DIY de Dinamarca, Posh Isolation, ya que bajo este sello es con el cual Marching Church ha lanzado sus únicos dos materiales y de aquí mismo ha emergido uno de sus principales colaboradores, Loke Rahbek. Pero ¿Quién es él? ¿Quién diablos es ese tal Loke Rahbek? Bueno, pues él es ni más ni menos que uno de los tipos más influyentes del sector punk de Copenhague, ya que previamente se le era mejor conocido por ser uno de los miembros del caótico ensamble de Sexdrome.

En la actualidad, Loke ha dejado un poco de lado esa etapa en la que generaba un oasis de poder en menos de 2 minutos, para ahora expandir ese poder en una serie de sonidos que le pegan fuertemente a la catársis del noise y del denominado power electronics a lo largo de 10 minutos. Más que una figura punk, Loke es ahora conocido como una de las mentes visionarias y arriesgadas del sector de la música electrónica de Dinamarca, y entre sus proyectos más recientes se encuentran las secuencias desorientadas de Damien Dubrovnik, así como del suculento coldwave a base de synths de Lust For Youth; proyecto prncipalmente encabezado por Hannes Norrvide.

Citando lo que algún día dijo Travis Egedy (aka Pictureplane): ‘los punks de hoy hacen la música electrónica más increíble‘. Y si, esto es un hecho, al menos en Dinamarca este circuito de artistas bastante jóvenes han estado demostrando que además de pertenecer a bandas de punk y hardcore, también son capaces de crear discos bastante interesantes en otro tipo de ámbitos que puede que no sean tan digeribles. Por ejemplo, el sector femenino no está exento de este, digamos, ‘movimiento’, ya que el Sr. Loke fue el encargado de descubrir la desesperación con la que Frederikke Hoffmeier comenzó a crear sus propios sonidos apocalípticos con un par de sintetizadores bajo el alias de Puce Mary, quien este mismo año puso a la venta un nuevo álbum a través de Posh Isolation titulado Success.

Y por si se pensaba que en Dinamarca no existían los llamados súper grupos, pues resulta que este año nació un colectivo llamado VÅR, el cual reúne a varios integrantes de los proyectos previamente mencionados, aunque originalmente VÅR fue el resultado del primer trabajo que Elias Rønnenfelt y Loke Rahbek hicieron por ahí del 2011 llamado WAR.

Lukas Højland y Kristian Emdal de Lower son las dos partes que han venido a complementar este proyecto que por primera vez muestra un lado mucho más limpio en cuanto a las texturas que deforman las atmósferas blancas que crearon en No One Dances Quite Like My Brothers, su álbum debut para Sacred Bones. La parte elegante de VÅR es que estos cuatro tipos no solamente se enganchan en un sólo género, sino que de algún modo han usado esta aventura para crear su propio manifiesto danés para dejar en claro que por allá también se están haciendo cosas tremendamente buenas, y que definitivamente no deben de ser ignoradas. VÅR cuenta con un poco de coldwave en su estética pagana y oscura, así como drone, post-punk, neo-folk, e incluso su sonido es capaz de embonar de maravilla con los ambientes pesados del power electronics, tal y como lo demostraron en un show interactivo que presentaron con Pharmakon hace un par de meses.

Dinamarca tiene mucho material para dar de qué hablar en este momento, pero por ahora ahí les dejamos un par de proyectos que deben de seguir muy de cerca en visperas de la primer visita de Iceage a nuestro país, y con ello deben de tener muy en claro que esta banda no se la tienen que perder por nada del mundo cuando tomen el escenario Corona en punto de las 13:50 P.M del domingo.

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