Por José Ignacio Hipólito
Fotos David James Swanson
La última vez que vino Jack White como solista a nuestro país fue en esa fatídica edición del 2014 del Corona Capital. En aquella ocasión, el músico superó la tormenta que sacudió a todos los asistentes del festival y convirtió la desgracia de muchas personas en una de las noches más memorables de sus vidas.
Y si con todo pronóstico en contra, el ex-miembro de The White Stripes dio uno de los conciertos más gloriosos de su carrera, no estábamos preparados para saber cómo sonaría uno con todo pronóstico a favor.
Desde la telonera, Cat Power, la presentación empezó a entonar. Charlyn Marie Marshall estuvo todo el tiempo envuelta en oscuridad, sólo un par de tenues luces de un rojo, azul y anaranjado la iluminaban, y su voz, amplificada por dos micrófonos, hacían resonar sus cuerdas vocales de manera onírica, preparándonos para una eventual catarsis.
Con una copa de vino y una taza de té, Cat Power presentó algunos de los covers que aparecen en su más reciente álbum, entre ellos estuvieron “Bad Religion”, original de Frank Ocean y “New York, New York”, original de Frank Sinatra. También sonaron algunos de sus clásicos, pero reinterpretados hasta el punto de ser irreconocibles, como “Good Woman”, “Metal Heart” y “The Greatest”.
Y así, después de que Cat Power se despidiera regalando sus setlist al aventarlos como si se tratara de una pitcher profesional, la gente ya no podía esperar a ver a Jack White. Se entonó en más de una ocasión, la canción transformada en himno deportivo: “Seven Nation Army”.




Con un poco de retraso, pero con un arrojo intenso, el fundador de Third Man Records salió al escenario con una guayabera de satín azul y una guitarra de diamantina del mismo color, para así dinamitar los primeros acordes de “Taking me Back”, seguido, sin un segundo de pausa, por “Fear of the Dawn”, y el mismo ritmo seguiría para “Black Math” de los White Stripes, “Hi-He-Do”, la canción en la que se hizo presente Q-Tip a manera de grabación y después el clásico de clásicos de la banda en la que tocaba la batería Meg White, “Dead Leaves and the Dirty Ground”.
La primera pausa se haría presente al tocar “Love is Selfish”, en la que Jack nos contaría brevemente que el tema lo compuso en un Red Lobster.
Las canciones seguirían una tras otra. De los White Stripes sonarían “Hotel Yorba”, “I Think I Smell a Rat” y “Little Bird”, mientras que del repertorio solista, escucharíamos “Sixteen Saltiness”, “Missing Pieces” y “Blunderbuss”.






Una vez más, habría una pausa, pero esta vez, para agradecer la presencia de Cat Power y dedicarle el tema “We’re Going to be Friends”. Los músicos se retirarían brevemente del escenario después de haber recibido un Dr. Simi y de tocar “I Cut Like a Bufalo”, el único tema de The Dead Weather que sonaría en el concierto.
Jack White daría su primera despedida diciendo que estaba muy agradecido por no haber empezado su gira en la Ciudad de México, dado que después de una experiencia como la que estaba teniendo, todas las audiencias le habrían parecido mansas en comparación.






El encore seguiría con cuatro canciones: “Steady, as she goes”, canción en la que todos los mexicanos presentes en el Pepsi Center WTC reaccionarían de manera explosiva; “Fell in Love with a Girl”, que ocasionaría que se armaran pequeños moshpits; y “What’s the Trick?”, que daría paso inmediato a “Seven Nation Army”, la canción más coreada en todos los eventos masivos de los últimos 20 años.
Así terminaría la presentación de Jack White, en la que se podía ver al músico sonriendo en incredulidad y agradeciendo por haber gastado nuestro dinero, tiempo y domingo, en irlo a ver tocar.








