Por: Adriana Oñate
Fotos: Óscar Villanueva
Bienvenidos al festival quintaesencialmente catalán. El Cruïlla es una cita infaltable en la escena musical de Barcelona gracias al leitmotiv de su creación, que es ser un refugio musical para las y los catalanes, al mismo tiempo que se le da cabida a los visitantes.
Algo aplaudible de este festival es que no dependen de los artistas de temporada o de moda. Aquí prevalecen los carteles eclécticos y con un sólido apoyo al talento local, ya sea catalán, o de otras regiones de España.





El Cruïlla, en su decimosexta edición, se siente como un respiro en una ciudad donde con frecuencia es agobiante intentar caminar entre la marea de visitantes a lo largo del año. Algo que no ocurre en otros festivales masificados como Primavera Sound, donde los conciertos no siempre son tan disfrutables debido a la cantidad de gente aglutinada en los numerosos escenarios.
“Cruïlla és casa”, un mensaje en catalán que constantemente se leyó en las pantallas de los escenarios, los programas y demás medios de comunicación de la organización. Y vaya que sí lo fue. Un evento donde te sientes a gusto escuchando a las bandas que formaron la banda sonora de tu juventud u otros grupos más modernos, pero no por ello menos significativos y relevantes. Una propuesta que nada a contracorriente y no se une a la tendencia de los macrofestivales.
Mishima



Garbage








“Mientras la mayoría de festivales crean comunidades efímeras de entrada y salida y entre desconocidos, el Cruïlla refuerza una comunidad ya existente”, afirmó Jordi Herreruela, su director, durante una conferencia de prensa. Algo que se palpó todo el fin de semana y que marca la diferencia con otras citas musicales de esta urbe.
Desde el miércoles hasta el sábado, los asistentes pudimos disfrutar de una alineación variopinta en géneros y que apelaba a nuestros recuerdos y a una nostalgia principalmente noventera y dosmilera.
Suede








Pixies












Además, también contó con la participación de dos bandas mexicanas como Midnight Generation y Son Rompe Pera, pasando por artistas catalanes que vale la pena escuchar como el indie rock de las chicas de The Crab Apples o La Ludwig Band.
El jueves se lució con tres bandas emblemáticas cuya influencia musical es innegable. Seguidas una tras otra en los horarios, Garbage, Suede y Pixies no dejaron espacio para dudas que siguen igual de vigentes y relevantes que en su prime. Qué fantasía de muchos de los que crecimos con su música poder verlos en un mismo sitio y escuchar esa potencia en directo.
Midnight Generation




El Spets



Jovanotti




Otros consentidos del respetable barcelonés fueron Sidonie, que aquí juegan de locales y si aún no los has escuchado, es de las bandas españolas que tienes que conocer.
La cereza del pastel el viernes fue la participación de David Byrne, quien conquistó a los asistentes con temas de su carrera solista así como clásicos de los Talking Heads. Verlo en directo siempre asombra. En sus shows no son necesarias intrincadas escenografías o fuegos artificiales. Basta su genialidad, la de sus músicos y sus curiosas coreografías que potencian el discurso y buen rollo de Byrne.
Ezra Collective








Faithless








Sampa The Great agrandó el íntimo escenario “Vallformosa” con sus poderosos sonidos africanos y ritmos urbanos. Más tarde The Black Crowes demostró que aún sigue teniendo músculo sin importar el paso de los años; mientras que los londinenses de Ezra Collective nos enseñaron que el jazz jamás será aburrido y que sigue más vivo que nunca. Los alemanes de Meute movieron a la gente con su combinación de música de banda y electrónica muy a lo Nortec.
Jon Batiste





Meute







Rigoberta Bandini




La jornada del sábado, contó con el optimismo y buena vibra del italiano Jovanotti, todo un fenómeno de este lado del charco. La catalana Rigoberta Bandini reafirmó su lugar en la escena musical española, con un indie pop que vale la pena conocer.
Otro grupo que siempre es garantía de que lo vas a pasar bien es The Hives, quienes gracias al carisma y liderazgo de su vocalista Pelle Almqvist, logran enganchar a su show hasta al más aburrido de los presentes. Después de ellos, entre Two Door Cinema Club y Polo & Pan se dividieron al público con sus propuestas musicales.
Two Door Cinema Club








The Hives








Son Rompe Pera la rompió, literalmente. Poco a poco se llenó el escenario que les tocó y durante su actuación fue el rincón más prendido y con más baile en todo el festival. Siempre es un orgullo ver a un artista mexicano triunfar así.
Para cerrar el día, la máquina del tiempo de este Cruïlla nos regresó a los años 90 con los míticos himnos electrónicos de Faithless. Una reencarnación que trata de homenajear a su líder Maxi Jazz, fallecido en 2022; y que a pesar de ese gran vacío, logró conectar con los espectadores.
Son Rompe Pera




Bomba Estéreo







Polo & Pan




Si en algún momento tienen oportunidad de viajar a Barcelona, vale la pena planear el viaje para el verano y conocer este u algún otro de los festivales que se realizan en la ciudad. Y así, tener una probadita de que se puede tener un cartel balanceado con talento nacional e internacional, además de demostrar que dentro de un festival se puede dejar pasar agua y comida a los asistentes,o dejarles salir y reingresar hasta cierto horario, y aún así generar ingresos. Algo que quizás se podría intentar en México…
















