20 años de editorial MOHO y los recuerdos de una ‘Década Podrida’ según Balmori

Por Wenceslao Bruciaga / @wencesbgay

Todavía en 1995, México supuraba una parvada de jóvenes con ambición a convertirse en escritores que se masturbaban imaginando un futuro bohemio anclado más o menos en Coyoacán, entre libros, mesas redondas, madrugadas en compañía de Ángeles Mastretta y boleros interpretados por Eugenia Léon, cubas y prostitutas intelectuales. O al menos eso confesaban algunos compañeros de talleres literarios allá en Torreón. Incluso mi padre añoraba esa postal de perdedores que en su vida habían escuchado un solo track de Agnostic Front.

A mí siempre me provocó arcadas pensar que ser escritor tenía que ver más con un estilo de vida de piso de madera, con ese estilo de vida, en vez de contar historias que sacaran al lector de su zona de confort. Yo quería parecerme más al protagonista gay del video Cursed Female de Porno for Pyros.

Me expulsaron de aquel taller literario cuándo les llevé un cuento que se llama Te odio, hablaba de un adolescente acomplejado que violaba a su papá frente a una bacinica.

Creo también odiaban que en mis cuentos aparecieran pedazos de canciones de Sonic Youth a cada rato, en vez de poner una pieza de Mexicanto.

Te Odio fue finalmente publicado en el número 9 de Moho.

Moho: ¡SALUD PARA LOS ENFERMOS, VIRUS PARA LA GENTE SANA! es un proyecto literario fundado por Yolanda M Guadarrama y Guillermo Fadanelli que empezó como un fanzine/revista que desafiaba toda concepción de literatura, desde el diseño (pionero en la deconstrucción de los típicos bloques de palabras), hasta una propuesta de cuentos desenfrenados, autodestructivos hasta el infarto,  viscerales, sin piedad y sin miedos a fondearlos con un soundtrack que le pintaba un dedo a eso de las raíces.

De la revista surgió la idea de constituir una editorial alejada de todos los convencionalismos editoriales, apostando por narrativas más libres, suicidas, que confrontaban los lugares comunes de la literatura, rompiendo los mitos bohemios que al menos nos inculcaban en los talleres literarios de Torreón de mitad de los 90.

En su colección se encuentran libros de autores como el mismo Fadanelli, Alejandra Maldonado, Daniel Herrera, Rafa Saavedra, Jesús Pacheco, Enrique Blanc, Constanza Rojas, Rodrigo Márquez Tizano, Kyzza Terrazas, Guadamur, Carla Bellini, Carlos Martínez Rentería. O el mío.

Para celebrar 20 años de virus literario, Moho lanzó Década Podrida, un libro de cuentos de José Ángel Balmori, escritor de auténticas propensiones punks, que plantea desde una perspectiva inmoral, la revisión insolente de aquellos 90 lubricados de grunge, ácidos, techno dónde MOHO dispuso (pese a quién le pese) un punto seminal y sin retorno en la contracultura y la literatura independiente, tan de moda en las Ferias del libro de hoy:

¿Erick Rubín es un artista incomprendido?

Por Dios, ¡Erick Rubín ni siquiera es un artista! Es un cantante, un entertainer o qué sé yo. ¿Lo dices por el relato que se llama ¿“Cuando mueres por alguien”? jajaja. Es que el comercial de televisión me gustaba mucho, lo pasaban en la tele para anunciar su disco La Casa del Amor, han pasado más de veinte años de eso y todavía me acuerdo de ese comercial, me da mucha risa. Lo que sí, es que como cantante debe ser mucho mejor que yo.

¿Cuál es el músico más incomprendido de los 90?

Hay tantos, pero ahora me viene a la mente Vic Chesnutt, es muy raro encontrar músicos de ese calibre hoy en día, se suicidó hace 5 ó 6 años, aunque toda la vida había estado intentándolo. Escuché hace poco un disco que hizo antes de matarse. At The Cut, brutal. Te hace reflexionar, precisamente sobre la posibilidad del suicidio. Es como el Springsteen de Nebraska pero en el psiquiátrico.

Hay una parte en tu libro en el que aseguras te urge  se acaben los 90, ¿de plano fueron muy malos?

Una amiga publicó una vez en Twitter algo sobre un grupo de personas a las que les urgía que terminara la década cuando la vivían, y ahora pensaban que quizá había sido la mejor época de sus vidas. Me pareció muy acertada la frase: la mayoría de las personas a veces piensa que ha habido mejores época que ésta, pero fuera de los reflectores todas las épocas que me han tocado me parecen más o menos la misma mierda. Los noventa no fueron particularmente malos, de hecho me lo pasé bastante bien, incluso mejor que la primera década de los dosmiles que fue increíblemente aburrida y pretenciosa. Esa sí que fue una época bastante podrida, la mayoría de la música era una porquería y la ciudad de México volvió a ser una tumba. Qué bueno que ya terminaron.

¿Algo debieron tener de buenos no?

¿Los noventas? Oh si. La televisión basura: ¡el MTV! ¡el MTV2! Lollapalooza 93, los conciertos masivos en CU, el lanzamiento de Playstation, el que muchos pudiéramos tener acceso a Internet y una tonelada de grupos. Es probable que el 80% de mi discografía esté edificada en grupos de los noventas o que hicieron sus mejores trabajos en los noventas: Pavement, Sugar, My Bloody Valentine, Ween, Stereolab, los Flaming Lips de esa época, etc. Hay tanto de donde cortar que no terminamos.

¿Que se perdió en los 90 que difícilmente podrá resurgir, aún con ese afán de depender de lo retro para mantener funcionando el engrane de la tendencia?

Esencialmente mi cabello. Cómo estamos destinados al reciclaje cultural no me sentiría nostálgico por nada, es cuestión de esperar y observar como las viejas ideas se van reciclando una y otra vez, como dice Simon Reynols, la cultura pop ha enloquecido por lo retro. Hordas de jóvenes descubren el hilo negro todos los días y se ponen a patear puertas que llevan siglos derribadas. El rocanrol, que es increíblemente conservador y machista, terminará haciéndoles más daño que la puta iglesia católica. La mayoría de ellos terminarán siendo adictos a alguna sustancia: alcohol o cocaína sobretodo, porque muchos medios les hacen creer que eso es ser “cool”, que eso es ser libre. ¿Has visto esos grupos de mierda uniformados con ropas de una sola marca deportiva? ¿o los festivales patrocinados por cervezas? Es una lástima, terminamos siendo prisioneros de las marcas tarde o temprano. Para mí lo más grave que se ha perdido es la capacidad de poder concentrarse en cualquier cosa por más de cinco minutos, hay una sobreoferta de información que causa una falta de apetito cultural bastante seria. No veo a los adolescentes leyendo “Crimen y Castigo” de Dostoyevsky pero los ubico perfecto en el Buzzfeed leyendo artículos del tipo “las cinco actrices que no creerías que tienen un lunar en el culo”. En fin, tampoco gasto demasiado tiempo dando mi opinión sobre estas cosas, que hagan lo que quieran, nosotros cuando fuimos jóvenes tampoco hicimos gran cosa.

¿Es un manifiesto contra la nostalgia o la melancolía?

No, a veces también yo también me pongo melancólico. Lo que pasa es que trato de no estar ahí demasiado tiempo. Es asfixiante, lo mejor es no ser melancólico creo. Mejor el saudade que la melancolía.

¿Serías capaz de escoger la peor rola de los 90?

La pregunta más difícil que me han hecho, había canciones malísimas, pero recuerdo particularmente la de 4 Non Blondes ¿”What´s Up” se llamaba? La letra, la voz, la melodía, el video, todo en ella era repulsivo, parecían unos payasos y luego estaba la chica del bajo que no sabías si era un chico o una chica. Por otro lado “la peor rola de los noventas” es un rubro en donde México sí que puede dar mucha pelea, pienso por ejemplo en una canción llamada “Botas Negras” de un grupo llamado Radio Kaos, el cantante tenía esta timbre insoportable en la voz a lo de Eddie Vedder y el video era como una peregrinación de Guadalupanos hacia un concierto de grunge, en su época nos daba muchísima risa, en la prepa nos sabíamos la letra de memoria porque era comiquísima, también está esta canción de Caifanes que dice “aunque no te importe nada la vida de un delfín nadarás a fin de siglo en su pecera”, me da ansiedad de sólo pensar en la cantidad de metanfetamina que debió haber consumido Saúl Hernández en los noventas. En serio, que le prendan fuego al ayate de la vírgen de Guadalupe y que pongan uno con Saúl. Me gustaría conocerlo, a ver si me lo presentan.

Son cuentos directos y sin puentes, como una rola de Circle Jerks ¿De que va Década Podrida?

Circle Jerks, me encanta Group Sex, ese sonido costa oeste. Hay una relación muy directa entre el sonido punk y mis relatos, una economía del lenguaje y también una asunto de actitud: el rechazo a la superfluo, cuando la literatura se vuelve demasiado compleja se convierte en algo inútil para mí, me gusta lo simple y lo menos que puedo esperar de un libro es que me devuelva algo a cambio de mi tiempo, que se divertido, no sé. Con mis relatos digamos que trato de hacerlos como Fugazi hacía sus conciertos: para todas las edades, con la luz encendida y agua gratis, así sin nada que esconder. Lo que lees es lo que te llevas, sin moraleja. El libro va esencialmente sobre el fin o sobre la muerte, pero lejos de la solemnidad.

¿Por qué Editorial Moho?

Siempre me gustaron, desde que leí el manifiesto Moho en una Pus Moderna quise ser parte de ellos. Me parecía que tenían una voz con la que podía identificarme y representaban todo lo opuesto a lo que siempre me había cagado, no sólo en la literatura sino en todas las cosas. Además tengo un aprecio personal por Yolanda y Guillermo Fadanelli. No se me ocurre ahora mismo otra editorial en donde pudiera sentirme más cómodo ¿Has visto la portada de Década Podrida? ¿Qué otra editorial podría publicar un libro como una portada como sea? ¡Por Dios! Recuerdo tres libros:  primero el No hacemos nada malo de Peggy López, es como si Ibargüengoitia hubiera sido una solterona cocainómana, uno de los personajes más divertidos de la literatura mexicana y también uno de los libros más divertidos de la editorial. El tuyo por supuesto que se llama Tu lagunero no vuelve más literatura homosexual con carácter, odiaría decir que es un libro gay porque no me lo parece, es demasiado sórdido para la palabra “gay” y por último Jet Lag de Ari Volovich, que es un cagadero entre periodismo gonzo, ensayo social y crónica absurda, justo por eso me gusta, y eso que odio el periodismo gonzo… mexicano.

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¿De que se perdieron los veinteañeros de hoy?

Esencialmente de los contratos laborales indefinidos, de los seguros de gastos médicos mayores y de un montón de derechos por los que sus antepasados dieron la vida. Supongo que no les importa la dignidad mientras tengan un plato al que tomarle una foto para Instagram.

Los jóvenes de hoy se me hacen insoportablemente reflexivos ¿Que fue lo que pasó?

No tengo la menor puta idea Wences, no conozco muchos veinteañeros. Tengo sobrinos menores de veinte, creo que ellos aún son demasiado jóvenes pero. Uhmm no sé, supongo que algo reflexionan antes de ir a la cama. Algún día despertarán de ese letargo o no, creo que todos pasamos por el mismo proceso. Lo que sí creo es que no tiene que ser siempre viejos vs. Jóvenes, con que seamos un fracaso como especie ya debería de ser suficiente. Por ejemplo, yo mismo era demasiado frívolo antes y ahora me preocupo por lo realmente importante: mantener en orden mis plantitas y mi jardín.

¿Te caga Nirvana?

Jamás, son de hecho uno de los grupos que más influyentes en mí. Iba en la secundaria cuando salió Nevermind y cuando salió el video de “Smells Like Teen Spirit” quedé impresionado al verlo, no sé, conecté muy duro con eso, lo grabé en un VHS y lo repetía todo el día hasta que me iba a dormir, me gustaba como la gente perdía el control. Hace poco vi un documental sobre la escena hardcore de Washington D.C. e Ian MacKaye decía que en ese video de Nirvana se recreaba con actores lo que realmente sucedía en los ochentas en los conciertos de los grupos de Dischord. Fugazi recomendaban a sus fans no hacer esa estupidez pues corrían el riesgo de romperte el cuello; ahora que lo pienso aventarse de culo a un grupo de gente es una pendejada, MacKaye tenía razón, aunque en video se ve bastante bien tengo que admitirlo, eso define bien la escena musical de los noventas: en MTV se veía bastante bien.

¿La gran banda de los 90?

Pavement, me encantan Pavement. El slacker sound, que se vistieran como el club de ajedrez de la secundaria. Parecía que hacer grandes canciones era sencillo, lo hacían ver muy sencillo, supongo que esa cualidad tiene el arte genuino, dar la ilusión de que alcanzar la belleza es fácil y está al alcance de todos. Fueron la gran banda de esa era.

¿El mejor toquín de los 90?

La pasé muy bien en el de Rage Against The Machine en el 99 y en el de Sepultura en el Juan de La Barrera del 94, muy divertidos, no sé, fui a un chingo de conciertos, los de Fobia en esa época estaban muy cagados también. Hoy apenas me sacan de mi casa.

¿Qué es lo que más te gusta del 2015?

No sé. Twitch.tv que es un sitio en donde puedes ver en tiempo real como juegan otras personas en el mundo, paso horas viendo esa porquería. ¿Netflix? El regreso del R&B. Las más recientes teorías sobre el multiverso, la astrofísica, Ash Vs. Evil Dead. Nada artístico, la verdad.

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