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NOTICIA

A 20 años de la muerte de Kurt Cobain

Yokozuna
Arturo Tranquilino Ortíz de Yokozuna

1991. Tenía 13 años la primera vez que vi y escuche a Nirvana en MTV ( el viejo MTV obviamente). Acostumbrado a la sobreproducción de los videos de bandas como Metallica y Guns N’ Roses, «Smells Like Teen Spirit» me asustó al tener una fotografía tan oscura y un ambiente tan crudo y deprimente.

Los gritos de Kurt eran demasiado para unos jóvenes oídos acostumbrados a los suaves tonos del rock pop que inundaba la radio en esos días. Al día siguiente en la escuela unos preparatorianos irreverentes y los mas populares del momento organizaron un toquín en medio del patio. Su baterista había rayado con plumón en el parche de su bombo la palabra “chaca”. Me le acerqué y le dije; “¡Qué chingón! Así como la batería de Dave Grohl en el video de Smells…!”. A partir de ese momento nos hicimos amigos. Mi hermano se compró el casette de Nevermind y yo cambié mi CD de And Justice For All por el Bleach de Nirvana. Esa noche lo escuche completo y a todo volumen con mi audífonos mientras hacia mi tarea y me voló la cabeza. Para mí sonaban mas pesados y mas reales que Slayer y mas perversos y violentos que Skid Row o Iron Maiden.

Kurt Cobain

Kurt era amado por mis adolescentes amigas y sus canciones sonaban en el coche camino a la fiesta, en la fiesta, en el after de la fiesta y en la cruda mañanera. Cuando me regalaron mi primera guitarra eléctrica, mi hermano y yo empezamos a tocar queriendo sonar como ellos. Toño le pegaba durísimo a los tambores y yo sólo gritaba, golpeaba la guitarra hasta que mis dedos sangraban y el feedback de mi amplificador provocaba que mi vecinito de entonces 5 años se aventara contra las bocinas y aventara todo a su paso en un frenesí de punk rock. Queríamos ser Nirvana y la primera canción que nos aprendimos juntos fue «Breed«.

No recuerdo muchas cosas del día que Kurt murió, solo ver a mi amiga Wendy con lágrimas en los ojos rayando todos los pizarrones de la escuela con las letras de las canciones de la banda. Nirvana es mi pubertad y mi adolescencia y los culpables de que me guste hacer ruido y gritar. Para mi tocar sus canciones y escuchar sus discos hoy en día es como abrir un álbum de fotos y recordar lo que es ser libre, feliz y confundido.

Hace dos días en nuestro set del Vive Latino tocamos «Breed» y por un momento cerré mis ojos y viajé en el tiempo a 1991. De no ser por esa canción no hubiéramos llegado a ese escenario tocando ruido y armando slam.

Gracias Kurt.

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