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COBERTURA

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Alex G: memorias de un gran concierto en el Auditorio BB

Fotos: Óscar Villanueva

Por Felipe Corrales

Alex G regresó a CDMX después de su presentación en Coachella, este fue un show íntimo que dejó claro el poder de Alex con su banda y la conexión en cada canción.

Desde el primer golpe de “Louisiana”, el concierto dejó claro que no habría espacio para la tibieza: fue una entrada directa, sin rodeos, que encontró en “Gretel” un primer pico de intensidad emocional. “June Guitar” y “Runner” sostuvieron ese impulso con nervio contenido, mientras “Real Thing” y “Beam Me Up” abrieron el espectro sonoro hacia texturas más amplias, casi flotantes, sin perder nunca el hilo conductor.

Antes de llegar al nudo del concierto, decidió interpretar «Head in the Ceiling Fan» de Title Fight, banda que fue una de las primeras en las que Alex se unió para tourear con ellos en sus primeros años del proyecto.

“Afterlife”, “Oranges” y “Bug” se encadenaron como un bloque contundente, alternando tensión y descarga con una naturalidad envidiable. “Kicker” y “Brick” subieron la temperatura con arreglos más incisivos, y “Horse” junto a “Blessing” mantuvieron el pulso alto, demostrando una banda cómoda tanto en la sutileza como en el empuje más directo.

“Headlights” funcionó como un remate preciso y sin exceso de dramatismo: breve, directo y cargado de sentido. El resultado fue un show dinámico en el mejor sentido, no por la velocidad sino por la capacidad de moverse entre climas sin perder cohesión. Una montaña rusa emocional bien medida, donde cada tema empujó al siguiente y mantuvo al público en constante atención.

Un gran concierto en constante movimiento: intensidad, atmósfera y emoción sin pausa sin pretensión así fue Alex G.

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